La desconfianza a las vacunas pierde terreno en región más pobre de Guerrero

25 julio, 2021

Esta semana regresaron las vacunas a La Montaña, la región más indígena y más pobre de Guerrero. El objetivo es vacunar a todas las personas mayores de 18 años de ese estado, uno de los más abandonados del país. En Tlapa, el centro económico de la zona, la asistencia fue masiva. Esta es la crónica

Texto: Daniela Pastrana e Isabel Briseño

Fotos: Isabel Briseño

TLAPA, GUERRERO.- Juana Ferino Tapia camina apurada buscando un lugar donde sacar copias.  La mujer, ama de casa de 48 años, andaba ya preocupada porque aquí, a La Montaña, sólo habían llegado las vacunas para las personas de más de 50 años. Y mucha gente no se vacunó por desconfianza. Pero esta semana regresaron las vacunas y ahora sí son para todos los que faltaban: la población de 18 a 49 años. Por eso ahora va rapidito a sacar las copias que necesita para pasar el trámite.

Como todos los pobladores de los 19 municipios de La Montaña, Juana y su esposo van a ser inoculados con la vacuna china CanSino, que por ser de una sola dosis presenta menos complicaciones logísticas en esta región, donde los caminos escasean.

Pero da lo mismo, porque Juana no conoce las diferencias entre las distintas vacunas que se aplican en México. Vamos, ni siquiera sabe que hay diferentes vacunas. Cuando le pregunto si sabe qué vacuna recibirá, responde con una amplia sonrisa: “la de covid”

A diferencia de febrero, cuando arrancó la vacunación para personas mayores de 60 años en las regiones más alejadas del país, las campañas antivacunas del centro no han llegado acá. Por el contrario, lo que se percibe ahora en esta ciudad que es el centro económico de la región, es una suerte de «ánimo vacunador».

Se escucha entre los maestros y en la radio, como el llamado que hace Nicario de Jesús Chepe, del Imparcial Radio en 99.1, quien lee al aire un trabajo del Sol de Acapulco sobre los impactos económicos y psicológicos de la pandemia.

“Quienes han perdido a sus familiares deben reflexionar. Los jóvenes, todos los que han sufrido a sus familiares, covid-19 no es simplemente una enfermedad, sino que nos afecta en lo económico y lo emocional”, dice con énfasis el locutor.

“No sé por qué muchas personas no se quieren ir a vacunar, no quieren usar cubrebocas, ni hacer nada porque ‘Dios así quiso’. Amigos y amigas: yo si lo voy a hacer. En otros lugares quisieran tener la vacuna y no hay. Y esto sucede en otros lugares de América Latina. Es una oportunidad que hay que aprovechar, ya que desde ayer martes empezó a vacunarse desde los 18 años».

Realidades paralelas

Otra que busca un lugar donde sacar copias es Quetzalli Rojas Villa, una joven de 21 años, que estudia enfermería.

Cuenta que interesó por esa carrera cuando su madre se enfermó y ella tuvo que cuidarla. Su madre tenía diabetes y murió hace dos años de insuficiencia renal aguda.

Ahora, la joven no tiene dudas: “Me quiero vacunar para protegerme a mí y a mis familiares”

Su padre ya se vacunó, en febrero, cuando comenzó a aplicarse aquí la vacuna a las personas mayores. Sus cuatro hermanos son maestros y también están vacunados. Aún así, Quetzalli no quiere ser un foco de contagio en su casa.

Le pregunto qué piensa, como futura enfermera, de la vacuna CanSino, que es la que recibieron sus hermanos y la que ella misma recibirá.

“Es una de las mejores vacunas”, dice sin inmutarse.

Es paradójico pensar en estas realidades paralelas. Mientras en Francia y otros países de Europa la gente que no quiere vacunarse pelea contra la policía por las medidas restrictivas que están aplicando sus gobiernos para forzarles a hacerlo, en este poblado que no tiene un tomógrafo ni un ultrasonido en el Hospital la gente llega de lejos a formarse en la fila de las vacunas. Mientras en la Ciudad de México hay un alboroto cada vez que las autoridades anuncian cuál vacuna le tocará a cada nuevo grupo, en esta región de mayoría indígena (hay nahuas, na savi, meꞌphaa y ñoomdá), carente de médicos y medicinas, las personas aceptan con gusto la que llegue.

Quetzalli, por ejemplo, estudia en Puebla (a unos 250 kilómetros) porque aquí, en La Montaña, no hay dónde estudiar enfermería. Ella quiere regresar a Tlapa a hacer su servicio social y luego aspira a trabajar en el sector público, para ayudar a gente enferma en las comunidades. Pero el camino para lograrlo es tan difícil como el de querer estudiar enfermería si naces en Tlapa.

Por la salud de nuestros hijos

Guadalupe de la Cruz Trinidad viene de Ahuacuotzingo, un poblado que está rumbo a Chilapa, a unas dos hora y media de aquí. Tiene 29 años y tres hijos: Pedro Alexis, de 9 años; Miriam, de 5, y un bebé de 4 meses aún sin nombre.

Le tocó aliviarse, como le dicen aquí a los partos, en plena pandemia. Dice que le fue muy bien en el Hospital de La Mujer, aunque le mandaron a comprar las medicinas afuera porque en el hospital no hay nada. De todos modos, le parecía mejor opción que el parto en su casa.

“Estaba espantada de que no me venga aquí (la covid) en el hospital. Luego pensé: ‘el miedo puede seguir pero mejor me atiendo allá en el hospital y no que aquí en mi casa, que se me muera otra vez (otro hijo, como ya le pasó por falta de atención). Ahí en el Hospital estuvimos platicando con las doctoras, que nada de eso de que te vacunan y te mueres es cierto. Pero le digo a la gente que hay muchas cosas que se dicen que no son”, dice.

Guadalupe cuenta que en su pueblo hay personas que no quieren vacunarse, pero ella está convencida de que tiene que hacerlo por la salud de sus hijos.

“Yo por mi hija, la quiero ver sano y fuerte. Hay que vacunarnos para que ya se pare esta enfermedad”, insiste.

Luego explica su preocupación:

“Mis hijos, más que nada no quieren salir por miedo a contagiarse. Yo no salgo, pues, solamente para mis compras. Pero ellos no quieren ni ir a la escuela, se espantan. Más mi hijo que ya tiene edad, pues ya puede leer todo (…) Hay que enseñarlos a vacunarse, que no tengan miedo, ya saben que de toda la enfermedad hay que vacunarse. Para que vayan a la escuela porque ya los extrañan. En el pueblo hay personas que dicen que no te vacunes, pero yo creo que para saber hay que probar, y pues, con la fe de dios. No creo que pase nada malo”.

A unos pasos, la policía Margarita Juárez Martín comparte las preocupaciones de Guadalupe. Le preocupa sobre todo, que aún no haya una vacuna para los niños.

Admite que le da un poco de miedo la vacuna, pero “ya con los enfermeros que conocemos nos dicen que nos las póngamos”.

Este miércoles pidió permiso para venir a vacunarse- De la vacuna que le van a poner (CanSino) no ha oído nada. Ni de la falta de transparencia en la compra, ni de la seguridad ni de la eficacia.

Fiel a su profesión, contesta con parquedad: “Desconozco ese tema”.

¿Alguna duda sobre la vacuna?

En México, más de 40 millones de personas han recibido al menos una dosis de alguna de las seis vacunas autorizadas para su uso de emergencia. Eso representa cerca del 45 por ciento de la población adulta en todo el país. Las entidades más avanzadas en la aplicación de vacunas son Baja California, Baja California Sur y la Ciudad de México, con porcentajes de vacunación superiores al 70 por ciento.

Guerrero, en cambio, es uno de los estados más bajos en vacunación, junto con Puebla y Chiapas, que tienen menos de 30 por ciento de la población cubierta.

Y también aquí hay diferencias: en cuatro municipios Cualac, Alpoyeca, Huamuxtitlán y Xochihuehuetlán la participación fue tan alta que incluso fue necesario enviar más dosis. En cambio., en los municipios más marginados Cochoapa, Metlatónoc, Acatepec y Tlacoapa fue necesario extender los días de vacunación y hacer brigadas para llevar vacunas a las comunidades.

La desconfianza en las instituciones de salud y el miedo provocado por los rumores y campañas en redes sociales fueron factores claves para que, en esta región, la gente se resistiera a la vacuna.

Ahora, las filas fluyen con mayor rapidez y mucho más organizadas.

Afuera del macrocentro vacunador de Tlapa, Gaudencio Solano grita indicaciones sobre el llenado del registro a quienes se forman en la fila:

“Si tienen 36 años hoy, ponen 36. Si mañana tienen 37, no ponen esa, tienen que poner la edad actual… Teléfono, el número uno es el número personal de ustedes… En la parte de izquierda viene el correo electrónico. Si lo tienen lo anotan, si no, lo dejan en blanco…. En la dirección vamos a tomar la del comprobante de domicilio, con la única diferencia de que vamos a cambiar el Código Postal. Ahí sale en el recibo (de la CFE) todavía el 42300. ¿Se acuerdan Tlapa que código tiene? ¿41 qué? 41304. ¡Muy bien!… Después de ahí vienen los padecimientos. Vienen dos opciones: sí y no. Si tienen diabetes le marcan el sí; si no tienen ese padecimiento, obviamente no… En el caso de las mujeres: si están embarazadas, colocarle sí y si no están embarazadas, colocarle no…. A062621 ese es el lote… Recuerden que lo único original que recibimos es el expediente de vacunación, ahí viene la copia de su INE, de la CURP y de su comprobante de domicilio. Todo actualizado, por favor. ¿Alguna duda?”

—¿Y si estoy lactando? — pregunta una muchacha.

— Puede pasar responde el orientador, que luego matiza : ya nomas le indica eso a los doctores.

— ¿Cuántas copias están pidiendo? — pregunta otro señor.

“Afortunadamente así estamos desde ayer. De 2 mil 800 a 3 mil 200 personas diarias. Tenemos estipulado aplicar aquí unas 20 mil personas”, nos dice en un momento de calma.

—¿Eso es más que la vez pasada?

— Mucho más que la vez pasada.

—¿Qué es lo que más le preguntan? ¿Cuál es la principal duda?

— Lo más común es que no saben es la marca de la vacuna y el lote.

—¿Nadie tiene desconfianza de esa vacuna?

— Hasta ahorita, afortunadamente no,

— ¿No ha llegado aquí la campaña antivacunas?

— Sí, con la gente adulta. La gente más joven como que esta mas enterada del rebrote y no hay nada

¿Usted ya se vacunó?

—Sí, con CanSino

—¿No le preocupa lo que se ha dicho de la vacuna? ¿O que no lo dejen entrar en Europa?

— ¿Qué le puedo decir? — sonríe y entorna la mirada —. Son dos mundos diferentes. Aquí a lo que podemos aspirar es a ir a Puebla, México (se refiere a la capital del país), o cuando muy retirado, Monterrey…

Capítulos

Fotos. Isabel Briseño

La Montaña de Guerrero: con vacunas y sin paracetamol

A esta región, a la que nunca llega nada, llegaron las vacunas que buena parte del planeta espera. Para muchos, es una esperanza de vida y más: la posibilidad de estar, por primera vez, en el mismo lugar que el resto de los mexicanos. Pero el racismo y el abandono histórico provocaron que, teniendo las vacunas, muchos indígenas no sean inoculados

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Amoxoyahual es un pueblo nahua de Veracruz donde viven casi puros ancianos. Los más jóvenes han emigrado. En este lugar, una mujer de 120 años le puso el ejemplo a sus 130 bisnietos y se fue a vacunar

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«Quiera Dios que este sea el remedio»

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Foto: Isabel Briseño

«Yo pensé que ya estaba olvidado»

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La primera vacunación masiva fue una experiencia diferenciada. En Ecatepec, el municipio más poblado del Estado de México, la desinformación rebasó la organización. En la Ciudad de México, la imagen de abuelitas y abuelitos bailando cerró la semana

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Diez meses encerrados, por fin llega la vacuna

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Cholula: mitad enojo, mitad esperanza

La primera jornada de vacunación en el municipio conurbado de la capital poblana se desarrolló con tal desorden que la mitad de las personas vacunadas no eran residentes del lugar. Sobre la desinformación y la incertidumbre prevaleció la esperanza

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Tuxtla: acampada por una vacuna

Los centros de vacunación en la capital de Chiapas se abrieron y cerraron sin previo aviso. Ancianos y ancianas que esperaron en la fila dos días, regresaron a sus casas deshidratados y sin vacuna. Nadie sabe qué pasara ahora con miles de personas que tienen más de 60 años y no alcanzaron una dosis

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Ancianos solos: la desigualdad desafía el plan de vacunación

En un municipio conurbado de la capital de Oaxaca, dos niños llevaron a su bisabuelo a vacunar en una carriola, en un gesto que para muchos fue heroico, pero que muestra otra cara de la vacunación: la de adultos que viven solos y su nivel de vulnerabilidad, dependiendo del grupo social en el que se encuentran

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Foto: Isabel Briseño

“De haber sabido hubiera traído de una vez a mi papá«

En automóvil o a pie, las personas hicieron fila para recibir las vacunas anticovid en Nezahualcóyotl, uno de los municipios más poblados del Valle de México

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Foto: Isabel Briseño

La semana en la que la ciudad creyó más en Pasteur que en Dios

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Ilustración: Leonel Eduardo Pacas Leiva

“Mejor que me recoja Dios, y no el kaxlan (el que viene de fuera)”

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Quería ser exploradora y conocer el mundo, pero conoció el periodismo y prefirió tratar de entender a las sociedades humanas. Dirigió seis años la Red de Periodistas de a Pie, y fundó Pie de Página, un medio digital que busca cambiar la narrativa del terror instalada en la prensa mexicana. Siempre tiene más dudas que respuestas.

Nunca me ha gustado que las historias felices se acaben por eso las preservo con mi cámara, y las historias dolorosas las registro para buscarles una respuesta.

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