La amapola en el panorama agrícola mexicano

17 marzo, 2021

En los 59 municipios identificados como «amapoleros, por cada 38 hectáreas sembradas con cultivos legales hay una donde se cultiva amapola.

Texto: Vania Pigeonutt

Fotos: Bernandino Hernández / Cuartoscuro

CIUDAD DE MÉXICO.- Como resultado de la sistematización de solicitudes de información hechas a la Secretaría de la Defensa Nacional, Proyecto Amapola pudo mapear, con base en la información sobre hectáreas erradicadas de la adormidera, que son 59 municipios considerados amapoleros en México, la mayoría en Guerrero, Nayarit, Sinaloa, Oaxaca, Chihuahua y Durango. 

El primer informe Proyecto Amapola. Las deudas del opio, La flor más roja del campo. ¿Cómo se integra la amapola en el panorama agrícola mexicano?, revela que entre 2003 y 2019 se registró la destrucción en promedio de una hectárea de amapola destruida por cada 38 hectáreas de cultivos legales sembrados, en estos 59 municipios.

El documento fue elaborado por el investigador Paul Frissard, de México Unido contra la Delincuencia (MUCD), organización que participa en la iniciativa coordinada por Noria Research.

“Antes de ser transformada en goma de opio y heroína, la adormidera cultivada en México es una planta y quienes la producen no son otros que trabajadores del sector primario que están dispuestos a asumir un riesgo adicional. Entender el cultivo de la amapola en México pasará por investigar más a fondo las lógicas de la agricultura y las condiciones sociales en las que se desenvuelve”, concluye Frissard.

Si bien México es uno de los países que más amapola ha producido en el mundo durante al menos 60 años, ver la importancia que tiene el cultivo en relación al panorama agrícola nacional permitirá entender, según las observaciones de Frissard, que la flor roja no se apercibe en cualquier lugar de México, al menos la Sedena reporta una presencia recurrente y en superficies significativas, en sólo 59 municipios. «Si consideramos todos los municipios que vivieron alguna acción de erradicación de 2003 a 2019, no son 59 sino 835», precisa.

La dispersión geográfica de estos municipios fue dividida en esta investigación multidisciplinaria que reúne al periodismo, academia y sociedad civil, en tres regiones serranas que se extienden a lo largo de la costa pacífica y que pese a compartir ciertas características fisiográficas y sociales, también se distinguen por fuertes disparidades. 

“De Culiacán, Sinaloa, a San Pedro Quiatoni, Oaxaca, pasando por El Nayar, Nayarit y Leonardo Bravo, Guerrero, las alternativas legales al cultivo de la amapola son heterogéneas. Mientras que en algunos territorios la amapola es un producto más, aunque ciertamente más redituable, dentro de escenarios diversificados de cultivos valorados comercialmente, en otros constituye una de las pocas alternativas frente a la baja rentabilidad de la tierra y a los caprichos de las lluvias temporales”, precisa Frissard.

En palabras del investigador, las relaciones de dependencia a la amapola y las condiciones de vulnerabilidad que caracterizan a las personas que la cultivan son un reflejo del México desigual.

En su texto, alojado en la página de https://noria-research.com/mxac/proyecto-amapola-mexico/, Frissard explica que a partir de dos mediciones -destrucciones en hectáreas de amapola y recurrencia de las mismas en los 17 años que abarca el análisis-, MUCD logró identificar los municipios amapoleros.

“El grupo de municipios amapoleros corresponde a los municipios que presentan  superficies acumuladas de amapola destruida por lo menos iguales a 133.404 hectáreas de 2003 a 2019 y un número de años con registro de alguna destrucción de amapola superior o igual a 12. Es decir, para ambas variables, valores que se sitúan entre los 10% más elevados de los 835 municipios con algún plantío destruido durante este periodo”, puntualiza.

Sobre las regiones mapeó la noroccidental, conformada por la cadena montañosa que se extiende desde las grandes mesetas y cañones chihuahuenses y duranguenses, hasta las Mesetas y cañadas del sur en donde convergen Durango, Sinaloa y Nayarit, y abarca el pie de la Sierra, que atraviesa Sinaloa.

La región suroccidental, que abarca el conjunto de 20 municipios guerrerenses, junto con dos municipios del extremo occidente oaxaqueño, que se encuentran en la Cordillera Costera del Sur.

Además, de una región meridional, ubicada en la zona de convergencia entre la Cordillera Costera del Sur y la porción más sureña de las Sierras Orientales, en Oaxaca.

Su informe muestra que: “respecto al uso del suelo, la mayoría de estos territorios están cubiertos por bosques y selvas, 74% de la superficie, mientras que la agricultura ocupa solamente 15% de la superficie total contra 19% a nivel nacional”.

Sin embargo, “también se observan divergencias en otros aspectos, tales como el clima, acceso a recursos hídricos o las formas de organización agraria. De acuerdo con Garzón & Riveros, 2018, “[l]os bajos niveles de acceso, la concentración de la propiedad y el alto grado de informalidad en la tenencia de la tierra” están fuertemente relacionados con el desarrollo de cultivos declarados ilícitos en Colombia”.

Es importante comprender que las cifras de la Sedena no constituyen un reflejo fidedigno del número de hectáreas cultivadas con adormidera; por ejemplo, no se encuentran en el mapa hecho a partir de esa información, municipios como Acatepec y Atlamajalcingo del Monte, en la Montaña de Guerrero, donde Proyecto Amapola pudo documentar la presencia de la planta.

“Aun así, si consideráramos un escenario en el que las superficies de amapola registradas como destruidas fueran una subestimación de las superficies cultivadas, resultaría difícil de acreditar que la amapola ocupa la mayoría de los campos cultivados en algún municipio”, precisa.

Da algunos ejemplos: Guadalupe y Calvo, Chihuahua, fue el municipio con mayores superficies de amapola registradas como destruidas de 2003 a 2019 (39,748 has.) en comparación con el total de cultivos legales sembrados (225,067 has.), con un ratio de 1 ha. de amapola destruida por cada 6.6 has. sembradas en cultivos legales.

“En México, el cultivo de la amapola se da en escenarios agrícolas fuertemente dominados por la producción de maíz grano. Esto se refleja en los valores de producción, pues entre los diferentes tipos de cultivos legales registrados por el SIAP en los municipios ‘amapoleros’, el maíz grano fue el que generó más valor entre 2003 y 2019 (105,066 mdp, equivalentes al 37% del valor total producido por el sector agrícola en estos municipios) y que ocupó la mayor parte de la superficie sembrada (8.5 millones de hectáreas, equivalentes a 45% de la superficie total sembrada), con precios promedio por tonelada que se duplicaron de 2003 a 2019”.

Frissard cuestiona si las dinámicas de producción y comercialización del maíz pueden llegar a influir en la decisión de cultivar o no la amapola. 

Reitera que si bien la amapola no suele ocupar espacios vastos comparado con el resto de cultivos, sí parece representar una fuente de ingresos primordial en los municipios que sólo producen tipos de cultivo de bajo valor por superficie sembrada.

“Retomando este resultado, nos interesamos a la evolución del precio medio rural del maíz grano en los 59 municipios “amapoleros” durante nuestro periodo de estudio (2003-2019) y encontramos que, si bien hubo una tendencia creciente en las tres regiones de 2007 a 2012, las dinámicas regionales durante los siete años posteriores fueron heterogéneas. Mientras que, en la región suroccidental, el precio solamente cayó durante el año 2013 antes de volver a aumentar progresivamente hasta 2019”, muestra Frissard.

Entender la guerra contra las drogas, que es desde donde la Sedena justifica su estrategia de erradicación de cultivos ilícitos, permite revisar las condiciones estructurales que interconectan a al menos estos 59 municipios. Este mapeo permite sumergirnos a algunos de los municipios históricamente sembradores de amapola, pero también abre la pregunta de cuántos más no están. El SIAP no registra ningún cultivo ilícito.

1.   Ocampo (Chihuahua)

2.   Chinipas (Chihuahua)

3.   Guachochi (Chihuahua)

4.  Morelos (Chihuahua)

5.   Guadalupe y Calvo (Chihuahua)

6.   Hidalgo del Parral (Chihuahua)

7.   Choix (Sinaloa)

8.   Badiraguato (Sinaloa)

9.   Culiacán (Sinaloa)

10.   Mocorito (Sinaloa)

11.   Sinaloa (Sinaloa)

12.   Cosalá (Sinaloa)

13.   Concordia (Sinaloa)

14.   San Ignacio (Sinaloa)

15.   Canelas (Durango)

16.   Otáez (Durango)

17.   Tamazula (Durango)

18.   Topia (Durango)

19.   Santiago Papasquiaro (Durango)

20.   Tepehuanes (Durango)

21.   Durango (Durango)

22.   Mezquital (Durango)

23.   Pueblo Nuevo (Durango)

24.   San Dimas (Durango)

25.   Huajicori (Nayarit)

26.   Acaponeta (Nayarit)

27.   Del Nayar (Nayarit)

28.   La Yezca (Nayarit)

29.   Compostela (Nayarit)

30.   Zirándaro (Guerrero)

31.   Ajuchitlán del Progreso (Guerrero)

32.   San Miguel Totolapan (Guerrero)

33.   Eduardo Neri (Guerrero)

34.   General Heliodoro Castillo (Guerrero)

35.   Olinalá (Guerrero)

36.   Leonardo Bravo (Guerrero)

37.   Alcozauca (Guerrero)

38.   Atlixtac (Guerrero)

39.   Chilapa (Guerrero)

40.   Copanatoyac (Guerrero)

41.   Quechultenango (Guerrero)

42.   Tlacopa (Guerrero)

43.   Zapotitlán (Guerrero)

44.   Metlatónoc (Guerrero)

45.   Ayutla (Guerrero)

46.   Chilpancingo (Guerrero)

47.   Atoyac (Guerrero)

48.   Coyuca de Beníitez (Guerrero)

49.   Petatlán (Guerrero)

50.   Técpan (Guerrero)

51.   Colcoyán (Oaxaca)

52.   San Martín Peras (Oaxaca)

53.   Miahuatlán (Oaxaca)

54.   Villa Sola de Vega (Oaxaca)

55.   San Carlos Yautepec (Oaxaca)

56. San Juan Lachigalla (Oaxaca)

57.   San Pedro Quiatoni (Oaxaca)

58.   Santa María Tepantlali (Oaxaca)

59.   Santiago Xanica (Oaxaca)


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