Las cárceles digitales, creadas en el 2004 como una opción a la detención física, son en realidad “migajas de libertad” que estigmatizan, acosan y censuran a personas migrantes. Cada año aumenta el número de personas bajo este esquema de detención que representa un jugoso negocio de más de 500 millones de dólares al año
Prisiones digitales: la detención (in)visible de inmigrantes en Estados Unidos












