Violeta tiene 54 años, y vive en una de las colonias más peligrosas de San Salvador. En un contexto de violencia doméstica y social, en medio de un régimen de excepción, cría a una hija con discapacidad y a tres nietos de otras dos hijas detenidas por la policía.
“Mi motivo más especial es ella”: criar a una hija con discapacidad












