Es peligrosamente común que la violencia sea tipificada como ‘violencia familiar’ o ‘lesiones’, cuando debería ser clasificada como una ‘tentativa de feminicidio’. Estos “errores” son parte fundamental del mecanismo de impunidad, aceitado de misoginia, negligencia y corrupción. Por eso la correcta clasificación es una de las exigencias que sobrevivientes impulsan con la campaña de #JusticiaParaNoMorir
#JusticiaParaNoMorir












