Radiologías, fotografías para sobrellevar los duelos de la pandemia

9 octubre, 2021

Un día iba caminando por la calle de Balderas y en uno de sus cruces una radiografía de pulmones resaltaba entre los graffitis. Esas radiografías que se han vuelto tan cercanas en la pandemia y que pueden condenar o dar tranquilidad a quienes se enferman de covid-19.

María Ruiz @maria_efemere

Amo mucho caminar y ver las pegas y graffitis en las calles. Hay pegas increíbles como las que Paste Up Morras o La Maga dejan en los muros o postes. También graffitis que se hacen conocer como las flores de VR, esas que planta en esquinas, puentes y paredes de las calles que transita. 

El arte callejero le dicen. Para mí, una de las demostraciones más chidas que hace el ser humano de sí mismes. Las calles hablan de luchas, anhelos, amores, tristezas. Identidad. Es libre, fuera de las paredes burocráticas de los museos, nos llegan a todes, a cualquiera que camine. Mensajes que sorprenden, que se tiran como botellas al mar, sin destino ni remitente. 

Así me sorprendió Radiologías.

Un día iba caminando por la calle de Balderas y en uno de sus cruces una radiografía de pulmones resaltaba entre los graffitis. Esas radiografías que se han vuelto tan cercanas en la pandemia y que pueden condenar o dar tranquilidad a quienes se enferman de covid-19.

En ella, con hilo rosa, se leía un bordado: “Sin despedida”. Una foto intervenida que se volvió intervención de la calle. Me movió todos los dolores de una pandemia. Esos que la humanidad está enfrentando en silencio, desde sus casas, bajo el mandato de protegernos con el distanciamiento social.

La fotografía intervenida no estaba firmada pero días después encontré a su autora en uno de esos scrolleos infinitos de Instagram. Los últimos meses volví de la fotografía análoga un refugio. Cansada de la inmediatez y de la capacidad de tomar mil fotos por evento con una cámara digital me adentré en la espera, los colores, la imagen latente y los errores de las cámaras analógicas. Y comencé a seguir en Instagram a varios fotógrafos y fotógrafas que trabajan con film. Entonces no lo sabía pero entre ellas estaba Valentina López (@valentinalapez) experta en fotografía estenopeica y autora detrás del proyecto Radiologías. 

Intervención en la calle de Balderas / Foto: María Ruiz

Valentina

Valentina López encontró en la fotografía un refugio para la tristeza. Desde hace años se dedica a procesos fotográficos analógicos alternativos, con su cámara estenopeica detiene y retrata al mundo. En estos meses la foto le permitió expresar los dolores que desató la pandemia en su corazón. 

Ella estudiaba psicología pero decidió darse de baja. En ese intermedio se metió a estudiar fotografía en Faro Oriente. Una mañana la asaltaron y le robaron su cámara pero ese no fue el final de su experiencia con la foto, fue el principio.

“De por sí me veía limitada porque siempre hay que estar alimentando al aparato y yo no tenía dinero. Mi maestro me dijo claro que vas a hacer foto y sacó una cajita y me la dio: ’toma esto es una cámara estenopeica’. Empecé mi primera serie sobre sueños y pesadillas con foto estenopeica. Era un cambio de la inmediatez, de todo rápido y seguro. Con la foto estenopeica hay fotos que se pueden alargar a 30 minutos de exposición. Es no estar volteando a otro lado, es concentrarte en tu imagen. Tu atención, paciencia e imaginación en un momento de una imagen latente. Eso me gustó muchísimo porque es como cocinar la imagen. Luego está la parte de construir tu cámara y entonces dices bueno, quiero una curvita para este efecto, entonces usaré un cilindro. Es pensar la imagen a partir del dispositivo. Es ese proceso de hacer la foto mía. De verla y decir: todo lo que tuve que haber pasado para llegar a esta imagen” comparte.

Comenzó a trabajar con radiografías cuando su hija tuvo un accidente y se rompió la nariz. Las descargó e imprimió en acetato con lo que descubrió que era como un negativo, finalmente una foto de nuestros huesos.

La pandemia

Valentina trabaja en un hospital del IMSS que con la pandemia se convirtió en hospital covid. Le tocó entrar a los pisos, realizar funciones administrativas alrededor de pacientes pero también le tocó hacer videollamadas y mandar mensajes entre elles y sus familias. Vio a muchos morir.

“Fue un proceso sumamente doloroso. Recuerdo una vez que el piso completo murió. 35 pacientes murieron en dos días. Me tocó acomodar las radiografías de los pulmones en sus expedientes. Ese día estaba llorando. Para el Instituto eran papeles pero yo estaba pensando en las 35 familias que estaban de luto, que no habían despedido a sus familiares. Me deprimí bastante” cuenta. 

La fotógrafa tuvo que separarse de su familia por la incertidumbre del contagio al trabajar en un hospital covid. El 1 de julio del 2020 se contagió y le tomaron una placa de sus pulmones. Pidió ayuda para imprimirlas en acetato, al igual que otras radiografías de personas que habían fallecido que consiguió y las comenzó a trabajar como cianotipias. 

“Necesitaba sacar, diluir en el proceso del secado del papel emulsionado al sol, contar. Revelar era terapéutico, como una meditación. Me enfocaba en la impresión del momento, en contar el sol, fijar la copia. Eso me ayudó a llevar el duelo que tenía” recuerda.

Así nació Radiologías.

Al principio no sabía cómo llamarlo. Le había puesto “Bienvenido a Covidland” porque un médico internista del hospital donde trabaja le escribía a las notas de ingreso: “Covidland”.

“Pensaba: ¡¿Qué le pasa?! pero a la vez era cierto. Todos estábamos en la soledad del traje, de no ver porque sudas y los goggles se empañan, el paciente nunca ve bien quién lo está atendiendo… realmente es como un mundo diferente (una tierra, land, extraña). Pero era fuerte el nombre, agresivo… y una amiga dijo: ‘¿por qué no le ponemos radiologías?’ Y se quedó radiologías” explica. 

Valentina contó la idea a amigas y amigos y les gustó. Así se sumaron Carmen Flores y Antonio Flores García. Les pasó los archivos y los intervinieron como quisieron. Como la ciudad estaba sola decidieron invadirla con sus intervenciones y cada quien expresó sus duelos y lo que les ha significado el covid.

En las calles las pegas llaman la atención. Ahora todo mundo tiene una historia que contar del covid, es un punto de diálogo y quien quiera participar es bienvenide, sólo hay que escribirles a su Instagram:

Foránea siempre, lo suyo es lo audiovisual y el periodismo es la vía por donde conoce y cuestiona al mundo.

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