La política urbana en la Ciudad de México no suele aprender de su pasado. Al contrario: parece practicar con disciplina el arte de la amnesia institucional. El caso de Clara Brugada es ejemplar. Su ambiciosa promesa de construir 100 “Utopías” en la capital suena, a primera vista, como un acto progresista. Pero una mirada más cercana revela otra historia
Utopías impuestas, realidades ignoradas












