El concierto de Residente en el Zócalo de la Ciudad de México se convirtió en un potente acto político de apoyo a Palestina. El evento, ignorado en la cobertura oficial, demostró que la voz del pueblo exige solidaridad real, no neutralidad cómplice, y sirvió como crítica a aquellos artistas que, teniendo mayor alcance, eligen el silencio o la comodidad ante el genocidio
El concierto que se convirtió en una trinchera por Palestina












