Rockdrigo González no nació en la Ciudad de México pero tuvo una muerte profundamente defeña: en el terremoto de 1985, también fundacional de la conciencia del defeño del siglo XXI. Su arte prendió en la acera, en el asfalto. Música rupestre con armonías profundas y complejas. Letras aún más complejas, y al mismo tiempo intensamente chilangas
Metro Balderas












