Leyendo:
Sin tregua, la desaparición de la Policía Federal

Dos días después de que la Guardia Nacional inició sus funciones, cientos de policías federales tomaron calles e instalaciones en protesta por lo que consideran que es una pérdida de sus derechos laborales. El asunto subió al ring al expresidente Felipe Calderón. Para el gobierno federal hay un criterio inamovible: la extinción de la Policía Federal

Por: Arturo Contreras

Foto: Archivo/ Ximena Natera

La Policía Federal tiene los días contados, pues de acuerdo con la Ley de la Guardia Nacional, deberá desaparecer en 18 meses. Eso ha provocado en los últimos días protestas de cientos de agentes que rechazan su incorporación a la Guardia Nacional y consideran afectados sus derechos laborales. Pero este jueves el tema subió al ring al expresidente Felipe Calderón.

En conferencia de prensa, el secretario de Seguridad Ciudadana, Alfonso Durazo, destacó que varios de los líderes visibles en las protestas de policías federales están relacionados con delitos y con grupos de interés que han conseguido contratos millonarios en la corporación; también dijo que uno de los presuntos implicados en las movilizaciones está ligado a Calderón Hinojosa.

“No es casual que hace unos momentos, uno de los representantes pidiera que Calderón fuera su representante sindical”, dijo el secretario, momentos después de que uno de los policías federales propuso al expresidente para representarlos. Entre sus demandas plantean la creación de un sindicato de Policía Federal- Guardia Nacional.

Calderón respondió con un video en redes sociales en el que negó “categóricamente” la “cobarde insinuación que desde el poder se hace de que yo he organizado o estoy atrás de las protestas”, pidió que Durazo presente pruebas o “retire de inmediato esas calumnias” y reclamó al presidente Andrés Manuel López Obrador frenar las descalificaciones contra quienes no piensan como él y “dejar de dividir a México”.

“Tengo, sí una gran admiración y respeto , y un gran sentimiento de gratitud por los policías federales (…) agradezco mucho a esos policías que piensen de buena fe que puedo ayudarles, pero no es mi papel”, dijo Calderón.

Por la noche, en un noticiero televisivo, Durazo dijo que sólo se refirió a la mención que hizo sobre el uno de los representantes de los grupos inconformes, pidiendo que fuera su representante sindical y que hay mucha retórica en el mensaje del exmandatario. “No le dedicaré más tiempo a este asunto”, aseguró.

Después de que, el miércoles pasado, los policías federales cerraron la circulación de Periférico en diversos puntos y tomaron el Centro de Mando de la Policía en Iztapalapa, la Secretaría de Seguridad Pública y Ciudadana abrió una mesa de diálogo con representantes de los policías inconformes, pero no han llegado a un acuerdo.

“En este proceso de negociación no hay margen para modificar los requisitos de acceso a la Guardia Nacional. Estos están establecidos en diferentes disposiciones”, aseguró en la conferencia de prensa Alfonso Durazo.

“Si nos hemos propuesto crear un ente de seguridad con los más altos estándares internacionales, los requisitos de acceso, deben ser, por supuesto, rigurosos”.

Los policías inconformes reclaman que se les está forzando a formar parte de la Guardia Nacional, que inició operaciones este domingo. También aseguran que se les recortando derechos laborales y que no se está respetando el grado que habían adquirido en la policía.

El gobierno insiste en que sólo están cumpliendo lo que marca la ley. Tanto el presidente López Obrador como el secretario Durazo, aseguran que es un movimiento que no tiene razón de ser. El presidente lo dijo en su tradicional conferencia matutina, mientras que el secretario lo repitió en el mensaje a medios que dio hora después.

“No hay despidos, no se están quitando salarios ni prestaciones. Continúa la misma situación (laboral) que prevalecía. El ingreso a la Guardia Nacional es voluntario. En la ley dice que desaparece la Policía Federal en 18 meses. Aún así se tomó la decisión de no despedir a ningún elemento”, aseguró el presidente López Obrador por la mañana.

Los policías, sin embargo, no creen que esas condiciones sean ciertas. Y sus manifestaciones siguen. De acuerdo con el secretario Durazo, esto se debe a la velocidad de los cambios y a que la implementación de la guardia fue demasiado rápida.

“En ese breve proceso tuvimos fallas, tuvimos problemas de comunicación interna paralelos a la creación de la guardia. Entre ellos, reconocer los sentimientos y que se anticiparan las demandas de los policías”, dijo Durazo.

Según el secretario, este escenario de ‘mala comunicación’ fue aprovechado por críticos del gobierno y por personajes ligados a la corrupción al interior de la propia policía, que él mismo describe como una corporación
abandonada y corrompida.

Este tipo de alusiones, que identifican al expresidente como una de las figuras detrás de las protestas de los policías. así como las hechas al antiguo secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, causaron que
el gobierno de México asegurara que detrás del malestar de los policías existe ‘mano negra’, es decir, un interés oculto. Dicho que sería negado casi de inmediato por los policías.

“Algunos nombres ya han sido mencionados por los representantes, otros son evidentes por sus posicionamientos a través de redes sociales. Nosotros suponemos que hay la instigación de beneficiarios de actos de corrupción como los que hemos denunciado”, aseguró Durazo.

La súperpolicía que no fue

El principal motivo para la disolución de la Policía Federal es que, según el gobierno Federal se trata de una corporación que, además de estar corrompida, fue víctima de un abandono institucional a lo largo
de los años.

Supuestamente, a la entrada del gobierno de Peña Nieto, la Policía Federal se reforzaría junto con las policías municipales, mejora que se daría a lo largo de 10 años, sin embargo, el esperado rescate nunca llegó y ambas fueron olvidadas tanto en el presupuesto como en su control institucional.

Para muestra, basta repasar la historia de esa policía, que en su momento se presumía como la mejor avanzada en seguridad del país: se creó en 2009, sobre las bases de lo que fue la Policía Federal Preventiva y la Agencia Federal de Investigación. A cargo de esa superpolicía quedó Genaro García Luna, quien había sido director de la AFI durante el sexenio del expresidente Vicente Fox.

En su inicio, la Policía Federal contaba con 12 mil 907 agentes que tres años después de su creación se habían triplicado. Además, durante el sexenio de Calderón, el presupuesto destinado a la agrupación no dejó de incrementar.

La superpolicía se mantuvo hasta el cambio de gobierno, que dejó de ser una prioridad durante el sexenio de Enrique Peña NIeto. En 2013 su presupuesto de la disminuyó por primera vez en siete años. Para esa fecha
más de 11 mil elementos no aprobaron los exámenes de control de confianza, que entre otras cosas, se usaban para supuestamente determinar si un elemento tenía vínculos con la delincuencia organizada. De 2010
a 2013, más de 11 mil elementos no aprobaron esas pruebas para permanecer en la institución, por lo que tuvieron que ser removidos.

La remoción de este tipo de exámenes es otra de las demandas que hoy mantienen a cientos de policías en paro fuera del centro de mando.
Además de dichas pruebas, realizadas por militares, los policías se quejan de que los estándares para pertenecer a la Guardia Nacional son demasiado altos, y acusan discriminación por obesidad y por tener
tatuajes.

De acuerdo con el gobierno, todos los elementos que no puedan o no quieran pertenecer a la Guardia Nacional podrán formar parte del servicio de protección federal. Un órgano desconcentrado que servirá para suplir a los 39 mil elementos de seguridad privada que actualmente guardan oficinas y edificios de gobierno sin importancia estratégica.

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Periodista en constante búsqueda de la mejor manera de contar cada historia y así dar un servicio a la ciudadanía. Analizo bases de datos y hago gráficas; narro vivencias que dan sentido a nuestra realidad.

Periodista visual especializada en temas de violaciones a derechos humanos, migración y procesos de memoria histórica en la región. Es parte del equipo de Pie de Página desde 2015 y fue editora del periódico gratuito En el Camino hasta 2016. Becaria de la International Women’s Media Foundation, Fundación Gabo y la Universidad Iberoamericana en su programa Prensa y Democracia.

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