El niño y la garza: los simbolismos de Hayao Miyazaki

24 febrero, 2024

El niño y la garza es una cinta sobre el proceso de cerrar ciclos y aprender a vivir con los cambios. Se dice que esta película, nominada a los premios Óscar, podría ser la última de Miyazaki, quien tiene 83 años y más de cuatro décadas en el mundo de la animación

Texto: Andi Sarmiento

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CIUDAD DE MÉXICO.- El niño y la garza es la última película de los estudios Ghibli creada por el animador Hayao Miyazaki, director de películas como El viaje de Chihiro, El increíble castillo vagabundo o Mi vecino totoro. Está nominada a los premios Óscar en Mejor película animada. 

Se dice que esta podría ser la última película de Miyazaki, quien tiene 83 años y más de cuatro décadas en el mundo de la animación. Es así como esta obra queda como una carta del autor a la audiencia, una en la que con metáforas e incluyendo algunos elementos autobiográficos nos platica sobre cómo se siente en torno al legado que nos ha dejado y el rumbo que este tomará.

La película es la historia de Mahito, un niño que perdió a su madre en la guerra y unos años después debe rearmar su vida en otro lugar junto con su padre y su tía, que está embarazada. Ahí, se encuentra con una torre, la cual descubre que fue construida por su tío abuelo. Al entrar, se encuentra con un mundo fantástico, con el misticismo y la magia a los que Miyazaki nos tiene acostumbrados. 

La torre es un lugar en el cual converge el tiempo entre la vida y la muerte. Mahito se encuentra con personas que en su mundo son grandes o fallecieron pero que ahí están en su forma joven; una de ellas es su madre. Mahito, debe rescatar a su tía que también está dentro de la torre y sobrellevar las adversidades de ese mundo con ayuda de amistades que hace ahí adentro, entre ellos Himi una niña de más o menos su edad, una garza y la señora Kiriko.

Ellos son su guía en este mundo en el que además habita una sociedad de pericos gobernados por un rey que quiere tener el control de la torre que actualmente es sostenida por el tío abuelo, que prontamente morirá y debe buscar quien siga y conserve su legado; lo que dice es que debe ser alguien de su familia. 

Las obras del japonés se identifican, entre otras cosas, por su crítica a la sociedad y sus reflexiones personales pero relacionándolas con la naturaleza. 

Son pocas las personas que se encuentra Mahito durante su travesía. En su camino se encuentra con criaturas como los Wara Wara, pequeños seres mágicos que representan a las futuras vidas, que deben emprender un vuelo para nacer en el mundo exterior. Por otra parte, están las aves, entre las que se encuentran los pelícanos que rompen este ciclo comiéndose a los Wara Wara; sin embargo, estos no lo hacen por malicia sino por necesidad, en un sistema que obliga a que unos solo puedan prosperar pasando sobre otros.

Principalmente lo que abundan son los pericos, que reflejan una población acelerada, una en la cual todos se ven y actúa igual, sin reflexionar o sentir siguen a un líder que a pesar de poder tener buenas intenciones, no se detiene un momento a analizar lo que implicaría sostener ese mundo.

Este es el conflicto que tiene el tío abuelo en torno a quién le sucederá y es el mismo que siente Miyazaki en cuanto al futuro de sus obras. Sabe que eventualmente llegará el momento de delegar su trabajo a alguien más pero no quiere que lo que le ha llevado décadas de amor y dedicación quede en manos equivocadas, que se lo adueñe una industria que, como los pericos, no valoren este esfuerzo. Las animaciones del maestro japonés han trascendido por generaciones a nivel mundial y su destino no puede quedar en quien no entienda esa relevancia, que solo busque comercializar y explotar la fama de las cintas arruinando su esencia. 

Por ello se pensó que el continuador fuera su hijo Goro Miyazaki, pero, ¿qué pasa si este no quiere? Si no quiere o no se siente listo para cargar con esa presión, ¿en quién queda el trabajo que por años se ha desarrollado? Igual sucede con Mahito y su tío abuelo; si el niño decide no continuar el legado de la torre entonces el abuelo no tiene a quien más confiarle su trabajo, por lo que toca aceptar que se viene el fin de lo que le ha dedicado toda su vida.

El niño y la garza es una cinta sobre el proceso de cerrar ciclos y aprender a vivir con los cambios. Así como el tío debe entender que no siempre estará ahí para preservar su mundo, Mahito tiene que aprender a vivir con la pérdida de su madre, abrazar su recuerdo pero comprender que la vida continúa invariablemente.

Sabemos que la muerte es algo inevitable, es por eso que pensamos mucho en lo que dejaremos antes de irnos y a su vez tememos una vida sin la gente que queremos físicamente. Como el tío abuelo o la madre de Mahito, es innegable que Miyazaki morirá, pero lo que nos deja es una serie de animaciones que han marcado infancias, adolescencias y vidas adultas tanto en oriente como en occidente. 

Mahito asimila que aunque no pueda abrazar a su mamá, ella sigue en sus recuerdos y de ahí nunca se irá. Al final, nuestro legado está en lo que hacemos en vida, en los pensamientos y enseñanzas que compartimos así como en la personalidad y emociones que expresamos.

El niño y la garza se encuentra actualmente en cines y posteriormente más adelante podrá ser vista en Netflix.

Andi Sarmiento

Me gusta escribir lo que pienso y siempre busco formas de cambiar el mundo; siempre analizo y observo mi entorno y no puedo estar en un lugar por mucho tiempo