Cuando Emma confiesa un secreto de su pasado a pocos días de su boda, la percepción de Charlie y de quienes los rodean se transforma por completo. La intimidad se desvanece, la presión social irrumpe y la pareja se enfrenta a un torbellino de juicios éticos y ansiedad. El drama, de Kristoffer Borgli, plantea un espejo incómodo sobre cómo el pasado, la moral colectiva y los prejuicios pueden demoler incluso el amor más sólido
Texto: Andi Sarmiento
Foto: Tomada del trailer oficial
CIUDAD DE MÉXICO. – El drama es una película del director noruego Kristoffer Borgli que, como el nombre lo indica, nos muestra una dramatización sobre distintas complejidades que giran en torno a una relación romántica. La historia es sobre Emma y Charlie, dos jóvenes que, estando a unos días de su boda, descubren una nueva parte de su pasado que cambia completamente la perspectiva que tenían uno sobre el otro, desencadenando una serie de eventos que van escalando en intensidad y llevando a los protagonistas a su máximo quiebre emocional. Es una cinta que plantea conflictos éticos y morales sobre la forma en que el pasado influye en nuestro presente y sobre cómo juzgamos a las personas con las que interactuamos.
El relato empieza con la presentación de los personajes, de su historia de amor y del punto en que se encuentran actualmente. Rápidamente llegamos al momento de la confesión, punto decisivo para el desarrollo de la trama. Aquí, Emma cuenta su secreto más íntimo, algo que sucedió en su pasado de lo cual se arrepiente y ha buscado redimirse en la actualidad; sin embargo, a pesar de haber sido hace más de una década, el hecho de saberlo cambia completamente la percepción de Charlie y los amigos que les rodean.
De esto surgen distintos puntos de análisis que otorgan un grado de emocionalidad a la historia: ¿hasta qué punto nos define nuestro pasado?, ¿cómo es que lo llevamos al presente?
Es innegable que el historial de nuestras acciones, pensamientos y nuestro contexto son los que nos llevan a ser quienes somos hoy en día; sin embargo, tenemos que cuestionarnos hasta dónde todo ese trasfondo actúa sobre nuestras acciones en la actualidad.
Por un lado, puede llegar a ser hasta reduccionista entendernos solo como buenos o malos, porque, para empezar, se debe definir bajo qué parámetros se están dando dichas categorías; en ese sentido, hay que comprender que son esos mismos estándares los que nos están haciendo juzgar el pasado de una persona, por lo que al etiquetar los hechos ya cometidos bajo la binariedad de lo correcto y lo incorrecto se pierde una gran parte del entendimiento de la complejidad de los seres humanos. Por otro lado, también es una realidad que sí cargamos con cierta responsabilidad por nuestras acciones, que lo que hacemos viene con consecuencias y que, a pesar de haber cambiado, muchas veces las repercusiones de nuestros actos nos seguirán por mucho más tiempo, y entender eso es parte de responsabilizarse.
Asimismo, se debe recalcar que la moral es un constructo social y, por lo tanto, es subjetiva al ambiente y a la cultura. Lo que vemos en el filme es cómo entre una comunidad se ejercen estos juicios morales para minimizar el valor de una persona y reforzar una clase de superioridad entre unos y otros; no obstante, podemos observar que los mismos personajes que señalan las fallas ajenas tienen también sus actos que rompen con la moralidad que defienden. Entonces, se vuelve un ciclo en que todos actúan y señalan al de al lado bajo normas que ellos mismos rompen; si tienen conductas que cada quien califica de forma distinta, ¿podemos hablar de una moralidad, del bien o el mal, si estos conceptos cambian para cada quién?
Estos dilemas empiezan a romper la armonía de la relación, la cual se vuelve cada vez menos privada. A medida que la trama avanza, más personas se van involucrando en lo que debería concernir únicamente a la pareja; la presión social y la opinión pública se tornan en factores influyentes en la interacción de los protagonistas. Se pierde la intimidad, lo privado que hace única y especial a una relación amorosa, por lo que comienzan a desvanecerse las emociones cariñosas y sus opiniones sobre el otro son influencia de externos más que del vínculo que los une.
Rápidamente se desmorona lo que les tomó años construir. Como suele suceder, es más rápida la destrucción que la construcción; la confianza que durante años fortalecieron se esfumó de un día para otro, por lo que ahora, si quieren seguir juntos, deben aceptar que la reparación nuevamente será más lenta.
Otro factor que influye en el desenlace de la relación es el sobrepensamiento. Los protagonistas llegan a un punto en el cual sus acciones se ven mediadas por una saturación de ideas que les impide analizar la situación con mayor claridad y actuar impulsivamente bajo la desesperación. No son ellos por completo quienes toman las decisiones, sino que es su ansiedad.
Al principio vemos que es solamente una parte la que suele tener ansiedad, por lo que su dinámica se caracteriza por un entendimiento mutuo; la otra parte sirve como reguladora para las emociones de su pareja, permea la escucha y la empatía. Pero a medida que la tensión aumenta, son ambos los que actúan bajo la ansiedad; ya no existe un sostén que les ayude a volver a la realidad, ambos se encuentran en un bucle con sus propios pensamientos donde les es difícil definir sus opiniones y sentimientos. Los valores que les ayudaron a unirse se van perdiendo poco a poco entre la incertidumbre.
El drama nos sirve para reflexionar sobre cómo los prejuicios, los juicios morales y las normas establecidas de una sociedad pueden influir en la manera en que nos relacionamos, afectando incluso nuestras relaciones amorosas. Todos estos elementos se unen logrando que un vínculo deje de ser exclusivo, que ya no se construya por sí solo, sino que se forme a partir de ideas externas.
A su vez, nos hace reflexionar sobre el peso que le damos al pasado, así como las medidas con las que definimos el valor de una persona. Nos abre la puerta a debates sobre el punitivismo y el castigo social.
Esta película está disponible en la Cineteca Nacional de las Artes, Cineteca Nacional de Chapultepec y en otros cines convencionales.

Me gusta escribir lo que pienso y siempre busco formas de cambiar el mundo; siempre analizo y observo mi entorno y no puedo estar en un lugar por mucho tiempo
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