Narrada con un tono lúgubre, La chica de la aguja reflexiona sobre el declive humano acelerado por la guerra: soldados convertidos en carne de cañón, infancias mercantilizadas y viviendas accesibles solo para quienes pueden pagarlas. La vida se reduce a un bien intercambiable
La chica de la aguja: los estragos de la guerra












