El Papa Francisco falleció este lunes, dejando una Iglesia dividida entre reformistas y conservadores. Defensor de los pobres y crítico del capitalismo depredador, su papado marcó un giro progresista en el Vaticano. Mientras líderes mundiales —de Trump a Maduro— lamentan su muerte, el próximo cónclave definirá si su legado perdura o la Iglesia retrocede. Su última petición: un ataúd sencillo, símbolo de la humildad que lo caracterizó
El legado de Francisco: ¿continuará la Iglesia su camino reformista?












