En Sisal, Yucatán, medios y redes han relatado dos historias del último conflicto en este territorio: talamontes que destruyeron hectáreas de manglar, o defensores del medioambiente hartos de la gentrificación. Sin embargo, la historia no es tan sencilla, y, de fondo, hay un pueblo organizado para obtener tierras en un puerto asfixiado por la industria turística y las reservas naturales que impiden el uso legal y legítimo de los recursos
¿Inmobiliarias o gente, quién tiene derecho de habitar en Sisal?












