Ahora mismo cinco de los diez artistas y 9 de las diez canciones más escuchadas en YouTube desde Cuba son de reparto. A diferencia del ya estetizado reguetón, este ritmo aún contiene esa condición primaria subversiva, que en su tiempo tuvieron la champeta, el funky carioca, los narcocorridos o la cumbia villera. Según el especialista musical Rafael González Escalona no hay radiografía social más precisa de la Cuba de hoy que las canciones y videoclips de reparto, donde los sonidos “están marcados por el color de la piel, la incertidumbre de cómo llegar a fin de mes, el sueño de hacerse rico de manera vertiginosa (casi siempre migrando) y volver al barrio para demostrar que sí se puede triunfar”