La política educativa es profundamente personal y feminista: afecta nuestras vidas, cuerpos, memorias y derechos. Exige la participación de mujeres diversas para transformar realidades. Urge atender agendas prioritarias de justicia social como parte de la tarea educativa. La educación debe ser justicia, dignidad y esperanza
De la ausencia a la incidencia: mujeres tejiendo políticas para la vida












