Es una pena que una editorial de esta envergadura se vea obligada a cerrar sus puertas; también es el reflejo de la inestabilidad a la que el escritor en México se enfrenta. ¿Qué pasará con aquellos manuscritos que han quedado pendientes, prometidos, y en algunos casos hasta a punto de imprimirse, tras el cierre de Ediciones ERA?
El fin de una ERA












