Son 67 familias de la comunidad Tzanembolom, ubicada entre los municipios chiapanecos de Pantelhó y Chenalhó, quienes se negaron a sumarse al grupo armado «Los Herrera»; eso les valió agresiones que los obligaron al desplazamiento forzado. Hoy siguen viviendo en bodegas y cuartos rentados, abandonados por las instituciones a las que, por enésima ocasión, piden intervengan para que puedan retornar y para que detengan a sus agresores. En el registro oficial del gobierno, su tragedia aparece solo con dos palabras: «conflictos sociales»
Desplazados tsotsiles: más de dos años bajo el asedio de un grupo armado ligado al CJNG












