Los medios suelen atribuir las acciones erráticas de Trump a trastornos mentales. Como psicólogo, desconfío de esos diagnósticos clínicos, pero reconozco en él un verdadero desorden psicopolítico: la bipolaridad entre el bully que se acobarda ante China o Irán —el TACO, Trump Always Chickens Out— y el matón que arremete contra los más débiles en su nueva Doctrina «Donroe». Dos caras igual de nefastas
La bipolaridad de Trump: entre el TACO y la Doctrina Donroe












