Una imagen anónima en un foro de 4chan detonó en 2019 un universo de terror colaborativo basado en espacios liminales y realidades alternas. Siete años después, ese mito digital se materializa en la gran pantalla de la mano de Kane Parsons, quien con solo 20 años se convierte en el director más joven en liderar la taquilla. Backrooms no solo adapta una leyenda de internet, sino que la resignifica como una exploración profunda de la psique humana
Texto: Andi Sarmiento
Foto: Tomada del trailer oficial
CIUDAD DE MÉXICO. – Recientemente llegó a la gran pantalla Backrooms, una película estadounidense que es interesante analizar no solamente por su contenido, sino por la forma y el contexto en que fue creada, pues nos habla de nuevas estrategias para la producción cinematográfica que se han ido desarrollando de la mano con el avance de las nuevas generaciones y, sobre todo, de las redes sociales.
Para entender esta cinta con mayor profundidad, es necesario remontarnos a 2019, a la página de 4chan, un sitio de internet en el cual los usuarios pueden subir imágenes de manera anónima acompañándose de un texto y respondiendo entre sí de la misma forma, creando diversas categorías de conversaciones virtuales. Es ahí donde el concepto de backroom comenzó a viralizarse, luego de que un usuario publicara una imagen de un lugar cuya ubicación era desconocida e irrelevante, pero que desató conversaciones sobre lo inquietante de la estética del lugar.
Un lugar sin elementos fuera de lo normal, pero aun así evocando emociones de incertidumbre; a pesar de su aparente normalidad, el vacío, la iluminación y el abandono de la imagen generan la intriga de saber qué hay más allá de los pasillos o cómo se podrá salir de ahí. A partir de ello, comenzaron a difundirse más imágenes en foros sobre espacios inquietantes: lugares liminales, es decir, espacios de transición que están pensados para nuestro paso más que para nuestra estancia, la conexión entre otros espacios —como pueden ser pasillos, estaciones de transporte o bodegas—, que se perciben diferente cuando se encuentran vacíos.
Los backrooms son estos lugares, pero vistos desde un plano existencial diferente: existen en realidades alternas donde las leyes de la física se rompen por completo, habitaciones que se conectan una tras otra de forma aparentemente infinita, pero que en algún punto se conectan con nuestro mundo.
A medida que el concepto se fue viralizando, comenzaron a crearse historias alrededor de este: videojuegos, páginas explicativas de internet y videoclips, toda clase de contenido creado por los fans para alimentar este universo. Se empezó a hablar sobre distintos niveles en los backrooms, donde cada uno tiene sus propias reglas, funcionamiento espaciotemporal y distintos tipos de entidades. Así, se fue construyendo un mundo cada vez más refinado a partir de aportaciones de la comunidad en internet, y a medida que todo se hizo más viral, los backrooms se fueron consolidando en el imaginario colectivo de las generaciones más jóvenes.
Esta no es la primera vez que historias creadas en internet se vuelven parte de la cultura general. Algo similar ocurrió con los creepypastas, relatos de terror viralizados en internet a principios de la década de 2010, construidos y difundidos en colectivo, con personajes estructurados y llegando a traspasar la virtualidad para materializarse en otras formas de consumo.
La base es la misma: mitos de internet convertidos en cultura general, principalmente en las generaciones que ya crecieron con acceso a internet. Pero, a diferencia de los creepypastas, los backrooms no radican su terror en criaturas paranormales; el miedo aquí viene del espacio en sí.
Dentro del contenido principal que gira en torno a los backrooms está una serie de videos creados por Kane Parsons, un chico de entonces 17 años que en 2022 comenzó a realizar videoclips inspirados en este universo, dando una mayor cantidad de estructura e información acerca de este.
El fenómeno llegó tan lejos que captó la atención de A24 Studios, reconocida productora de múltiples nominadas y ganadoras del Óscar. A24 se puso en contacto con Parsons para que, a pesar de su inexperiencia y de aún ser un menor de edad, trabajara como director de una película inspirada en los backrooms, puesto que para que el proyecto saliera bien era necesaria la participación de alguien que entendiera la esencia de la historia de primera mano.
Así, superando distintos obstáculos y con las expectativas de los críticos en contra, en 2026 se estrena Backrooms, otorgando a Kane Parsons, a sus 20 años, el mérito de convertirse en el director más joven en la historia en dirigir una película que alcance el primer puesto en taquilla.
Como resultado, tenemos en el cine la historia de Clark, un hombre que está acudiendo a terapia psicológica debido a una ruptura amorosa que le dejó fuera de su hogar, por lo que ahora habita en la tienda de muebles donde trabaja. A lo largo de su vida, ha ido acumulando actitudes, pensamientos y emociones reprimidas que le han impedido poder avanzar como persona y que Mary, su terapeuta, intenta hacerle ver.
Pero más allá de los sucesos de su vida, la película se centra en el proceso de Clark de adentrarse en su propia mente, a la vez que nosotros, como espectadores, también vamos profundizando con él.
Es en este momento, cuando se encuentra más perdido, desconectado y distraído de su realidad, que llega a los backrooms. Repentinamente descubre que en el sótano de la tienda existe una pared inusual, una que es posible atravesar. Al cruzarla, llega a una habitación con una estética similar a la del sótano, como si fuera una extensión de este; así, el espacio conocido se vuelve desconocido, lo que genera que la situación se torne cada vez más inquietante.
Comienza a explorar y, mientras más se adentra, más inexplicable se va volviendo cada sitio; debe concentrarse en su camino para no perderse y, sin embargo, llega un punto donde, a pesar de conocer la salida, ha avanzado tanto que simplemente ya no busca salir.
Entonces, los backrooms funcionan como una representación de la mente, recopilando todos los estímulos de nuestro mundo tangible, pero llevándolos a un plano más abstracto, donde, si nos detenemos a analizar, podemos resignificar el sentido que le damos a lo que nos rodea. Visto de esta manera, podemos entender con mayor profundidad al personaje de Clark; vemos que el perderse entre los pasillos va de la mano con perderse también a sí mismo, y que la forma en que interactúa con lo que se va encontrando es la misma dinámica que tiene para responder a lo que le ocurre en el mundo exterior, por lo que, al no poder afrontar lo que ocurre afuera, decide encerrarse en su propia mente, que se muestra igual de inquietante que lo que es el mundo para él.
Backrooms es una película que, al igual que el universo del que proviene, puede prestarse a múltiples interpretaciones. Por otra parte, nos demuestra lo interesante que puede resultar apostar por nuevas narrativas y estrategias para la producción cinematográfica, arriesgándose a que los resultados no sean los esperados, pero apelando por la innovación y dando voz también a las nuevas voces juveniles.
Este filme está disponible en cines convencionales.

Me gusta escribir lo que pienso y siempre busco formas de cambiar el mundo; siempre analizo y observo mi entorno y no puedo estar en un lugar por mucho tiempo
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