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Salir de la pobreza no significó mayor bienestar: Cepal

De 2002 a 2018, la cantidad de personas en pobreza en América Latina ha disminuido, sin embargo, eso no significa que tengan una mejor calidad de vida. De acuerdo con el informe Panorama Social de América Latina 2019, la desigualdad en la región es el principal problema. “Los países necesitan renegociar su pacto social” 

Texto: Arturo Contreras Camero

Fotos: Ximena Natera y Duilio Rodríguez

Las personas de América Latina que superaron el umbral de la pobreza aún tienen la limitante de acceso a la educación, a la inserción laboral y a servicios de seguridad social. Tener un nivel de ingresos medios no significa tener más bienestar, señala la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (Cepal) en su informe  Panorama Social de América Latina 2019.

Los estratos de ingresos medios, que se han engrosado en la última década en la región, tienen muchas carencias y vulnerabilidades.

“Pasar de los estratos de ingreso bajo a los estratos de ingresos medios no necesariamente nos resuelve una serie de problemas de acceso a factores de bienestar”, aseguró durante la presentación del informe la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena.

De forma paradójica, al superar el umbral de pobreza, estas personas pierden la protección del Estado.

“Esta gente deja de tener acceso los servicios públicos de atención social porque ya no califican para ellos. Pero su salario simplemente no les alcanza para pagar educación, salud y alimentación”, añadió.

La Cepal mide la pobreza en el continente a partir de la línea de pobreza: una persona es pobre cuando sus ingresos no le alcanzan para comprar una canasta básica, los productos mínimos indispensables para comer. Para la Comisión, un ingreso medio-bajo significa tener ingresos que superen entre 1.8 y 3 veces la línea de pobreza, mientras que un ingreso medio-alto es el que les permite comprar de 6 a 10 canastas básicas. 

Las carencias se dejan ver en el acceso a servicios de seguridad social. De acuerdo con la Cepal, 44.7 por ciento de las personas en América Latina que tienen un ingreso medio no están afiliadas o no cotizan en un sistema de pensiones.

Otra de las carencias más importantes que presentan se da en uno de los puntos estructurales de la pobreza: el acceso a la educación. El 52 por ciento de los adultos en estratos medios, por ejemplo, no completó los primeros 12 años de estudio.

“Esto significa mucho, porque te quedas en el ciclo intergeneracional de la pobreza, porque no puedes aspirar a  entrar a mejores espacios laborales, porque no tienes la preparación suficiente”, explicó Bárcena.  

El reto: hacer que los más ricos no evadan impuestos

De acuerdo con el informe, uno de los obstáculos más grandes para los gobiernos de la región es cómo financiar un mayor gasto en salud o en programas sociales. Durante la presentación, Alicia Bárcena aseguró que esto no se logra gracias a la cultura del privilegio que prima en el continente. Según esta visión, los que tienen más ingresos tienen acceso a mejores servicios y se normaliza que por no tener recursos muchas personas pierdan el acceso a servicios básicos.

“Encontramos que una de las expresiones de la cultura del privilegio es la evasión fiscal y la renuncia tributaria. Yo (Estado) renuncio a que tú pagues impuestos, porque me caes bien, porque eres una empresa, o yo qué sé; o bien, de frentón, evado mis responsabilidades”, dijo Bárcena.

El monto de impuestos evadidos en América Latina equivale al 6.3 por ciento del producto interno de la región, lo que alcanzaría para financiar la mitad de gasto social de todos los gobiernos de América Latina.

“Para superarlo es necesaria una nueva generación de políticas. Tenemos que avanzar en el desarrollo de instituciones, sistemas integrales y universales de protección social, que también sean sensibles a la diferencia de ingresos”. 

La falta de políticas de este tipo se asocian al encrespamiento y a la polarización de la población, señaló Bárcena. En los últimos meses las desigualdades sociales han sido el motor de protestas como las de Chile, Colombia y otros países de América del Sur. 

“Para lograr este tipo de políticas es necesaria una nueva ecuación entre el Estado, el mercado y la sociedad. Un cambio de conversación. Porque si no, lo que pasa es que nos vamos a crispar, nos vamos a polarizar. Hay que avanzar para construir consensos. Si no hay consensos políticos, no va a haber inversión ni crecimiento”, advirtió la secretaria de la Cepal. 

Foto: Duilio Rodríguez.

Mejor distribución para menos pobreza

De acuerdo con el informe, en América Latina viven 185 millones de pobres. De los cuales, 66 enfrentan pobreza extrema. Según sus estimaciones, esta población podría aumentar para el próximo año; de ser así 191 millones serían pobres y 72 millones de ellos estarían en pobreza extrema. 

La Cepal desarrolló un ejercicio prospectivo. Para el 2030 es posible erradicar la pobreza. En el ejercicio, la comisión plantea dos panoramas de crecimiento económico para la región, de 1 y 2 por ciento. Ambos panoramas los combina con una proyección de redistribución de la riqueza. 

Según el escenario que mezcla un crecimiento económico de 2 por ciento y mejores políticas para disminuir la desigualdad, dentro de 10 años la pobreza podría acotarse al 14.5 por ciento de la población y la pobreza extrema a 2.9 por ciento. 

El panorama para México

Al momento de hablar del caso de México, la Cepal aseguró que el país está lejos de una recesión, pues de acuerdo con sus estimaciones el país crecerá 0.2 por ciento, una cifra mucho menor del 2 por ciento que se tenía a principios de año. Sin embargo, estiman un mejor desempeño para 2020. 

Alicia Bárcena reconoció los esfuerzos del gobierno mexicano de aumentar la dispersión de recursos de las políticas sociales. 

“En el caso de México se han tomado decisiones muy importantes en relación al salario mínimo, hay que evaluar que ese aumento y el significativo aumento de las transferencias monetarias a los hogares más pobres, va a tener un efecto sin duda positivo a la contención y en la reducción de la pobreza. Esto se tiene que acompañar definitivamente de empleos mejor pagados”, dijo Bárcena.

A pesar de que este año el salario mínimo tuvo un aumento histórico de 15.8 por ciento, sigue siendo el más bajo de América Latina y El Caribe.

Otro de los aspectos destacables de la política social del Gobierno de México, reconoció Bárcena, es la implementación de la pensión universal, pues, según señaló, atiende un tema de fondo que es la desprotección social de la vejez.

México, ejemplo de desigualdad

De acuerdo con estudios previos de la Cepal, México es una de las sociedades más desiguales de la región. Presenta un índice de .69 en la escala de Gini, un instrumento que mide la desigualdad y cuyos valores van del cero -en el que hay una distribución equitativa de los ingresos- al uno, que es el mayor grado de desigualdad.

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