30 mayo, 2026

Mientras avanzan las investigaciones por presuntas irregularidades financieras, estudiantes del IPN mantienen paros y movilizaciones para exigir la destitución de Arturo Reyes Sandoval. Acusan omisiones de las autoridades, denuncian actos de intimidación y advierten que escalarán sus protestas si sus demandas continúan sin respuesta
Texto: Camilo Ocampo
Foto: Andrea Murcia / Cuartoscuro
CIUDAD DE MÉXICO. – Durante casi un mes, la comunidad del Instituto Politécnico Nacional (IPN) se ha movilizado para exigir la destitución de su director general, Arturo Reyes Sandoval, quien enfrenta una carpeta de investigación en la Fiscalía General de la República (FGR) por presuntos desvíos de recursos a través de la Fundación Corazón Guinda y Blanco.
Al mismo tiempo, los estudiantes demandan una respuesta de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para deslindar responsabilidades y que den una respuesta satisfactoria, aunque aseguran que, hasta ahora, sus reclamos han sido ignorados.
La inconformidad ha derivado en un paro estudiantil al que ya se han sumado cinco escuelas: la Escuela Superior de Medicina (ESM), la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), la Escuela Superior de Comercio y Administración (ESCA), la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), Unidad Culhuacán, y el Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT) 6 “Miguel Othón de Mendizábal”.
Las exigencias del movimiento son puntuales. Además de la salida de Reyes Sandoval, los estudiantes demandan romper relaciones con el actual patronato, congelar sus bienes mientras se desarrollan las investigaciones y, en caso de comprobarse actos de peculado, devolver al instituto los recursos recaudados en su nombre.
También solicitan la creación de un presupuesto emergente para atender las deudas acumuladas con proveedores en distintos planteles, una situación que, denuncian, ha provocado la escasez de materiales e insumos indispensables para las prácticas académicas.
Las movilizaciones ocurren en paralelo a las investigaciones que mantiene abiertas el Órgano Interno de Control (OIC) del IPN por presuntos quebrantos patrimoniales relacionados con contrataciones realizadas entre 2021 y 2026.
De acuerdo con los estudiantes, las indagatorias se concentran en la Secretaría de Administración de la institución e incluyen posibles casos de peculado, conflictos de interés, uso de empresas factureras y presuntas irregularidades en contratos de servicios, mantenimiento y limpieza.
Asimismo, el OIC revisa la terminación del convenio entre el IPN y la Fundación Politécnico, así como la posterior creación del Patronato Corazón Guinda y Blanco, en medio de una disputa por recursos que podrían ascender a 5000 millones de pesos.
Entre los aspectos bajo revisión también se encuentra el manejo de donativos y aportaciones vinculadas a la comunidad politécnica, un tema que ha fortalecido las exigencias estudiantiles para esclarecer el destino de esos recursos y determinar posibles responsabilidades administrativas o penales.
En entrevista para Pie de Página, Jai, estudiante de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) y uno de los participantes más activos del movimiento, explicó que las protestas se han intensificado debido a la falta de respuestas concretas por parte de las autoridades educativas. Según relató, después de diversas marchas y visitas a las instalaciones de la SEP, los estudiantes únicamente recibieron acuses de recibo, pero ningún compromiso formal para atender sus demandas.
Respecto a la actuación del titular de la SEP, Mario Delgado, el estudiante afirmó que acudió a dialogar “con las manos vacías” y sin plantear soluciones concretas. Incluso aseguró que, cuando los manifestantes le preguntaron sobre el contenido del pliego petitorio que previamente había firmado de recibido, respondió: “Pues ustedes ya saben, fue su pliego, ustedes díganme qué dice”. Para los estudiantes, esa respuesta evidenció que el funcionario desconocía el documento y carecía de una propuesta para atender sus exigencias.
La molestia aumentó cuando, de acuerdo con Jai, las autoridades condicionaron cualquier diálogo a la liberación de las instalaciones de Canal Once, que habían sido tomadas por los estudiantes tras las agresiones registradas durante una protesta. “Simplemente le interesaba que liberáramos las instalaciones de Canal Once”, afirmó. A su juicio, la prioridad de los funcionarios fue recuperar el control del inmueble y no atender las demandas académicas, administrativas y presupuestales que motivaron la movilización.
Entre las denuncias del movimiento también figura la actuación de la Coordinación de Prevención y Seguridad (COPS), un cuerpo que, según los estudiantes, está integrado por ex policías y ex elementos federales. Jai sostiene que este grupo opera dentro de distintos planteles del IPN para intimidar, hostigar y desmovilizar a la organización estudiantil, especialmente en las escuelas de nivel medio superior.
De acuerdo con su testimonio, la COPS no funciona como un mecanismo de protección para la comunidad académica, sino como una estructura orientada a resguardar los intereses de las autoridades institucionales. Incluso denunció que estudiantes han tenido confrontaciones físicas con integrantes de este cuerpo, al que calificó como la expresión contemporánea del porrismo dentro del Politécnico.
Aunque reconoció que los grupos porriles tradicionales perdieron fuerza después de 2014, Jai considera que fueron reemplazados por mecanismos de control vinculados a personal con antecedentes en corporaciones de seguridad.
Por ello, señaló que la discusión sobre las condiciones de seguridad en el IPN también debe incluir una revisión de las funciones que desempeña la COPS y de las denuncias de intimidación presentadas por estudiantes organizados, además de las demandas relacionadas con transparencia, presupuesto y rendición de cuentas.
De cara a los próximos eventos vinculados al Mundial, Jai advirtió que el movimiento estudia incrementar sus acciones de protesta si las autoridades continúan sin atender sus demandas. Explicó que existe disposición para coordinarse con otros movimientos estudiantiles y organizaciones que buscan aprovechar la visibilidad internacional del torneo para denunciar distintas problemáticas relacionadas con la educación pública.
Aunque las acciones concretas aún se encuentran en discusión, aseguró que la comunidad politécnica mantendrá la movilización y buscará que sus exigencias tengan presencia en los espacios donde se concentre la atención pública y mediática.
Pese a la falta de respuestas por parte de las autoridades, los estudiantes aseguran que el movimiento continúa creciendo. Mientras sus demandas permanecen sin atenderse, más sectores de la comunidad politécnica se han sumado a las movilizaciones, fortaleciendo una lucha que, afirman, mantendrán hasta obtener soluciones concretas.
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