Hoy es el día…

Los hechos ocurridos en Torreón alertan sobre un país en el que se ha generalizado la violencia, se ha normalizado la muerte y se ha perdido la esperanza en un mejor futuro. Hoy es un buen día para escuchar y tomar en serio a las niñas, niños y adolescentes

Twitter: @chamanesco

Antes de ir al baño, cambiarse la ropa, empuñar dos pistolas, salir al pasillo, disparar ocho tiros, matar a una maestra y suicidarse, José Ángel anunció a algunos de sus compañeros del Colegio Cervantes que había llegado el momento.

Las últimas palabras que dijo a sus compañeros, según testimonios de prensa, causan desolación y abren un sinfín de interrogantes: «Hoy es el día».

Cuatro simples palabras que bien podrían ser el epitafio de una sociedad decadente, de un país que mira el futuro sin esperanza.

Hoy es el día para preguntarnos qué hemos hecho para llegar hasta aquí.

El día para no juzgar a José Ángel, ni revictimizarlo; el día para no aventurar respuestas fáciles ante un dilema social incomprensible, el día para no señalar con dedo flamígero, el día para no buscar culpables en un videojuego.

Hoy es el día de hablar con nuestras hijas e hijos, y preguntarles qué saben y qué piensan de todo esto.

Hoy es el día de preocuparnos y ocuparnos por esos niños con un futuro tan desolador, que prefieren irse antes de llegar a la edad adulta.

Hoy es el día para cuestionar cómo y por qué todos los días entran 567 armas de forma ilegal a México procedentes de Estados Unidos, y por qué esas dos pistolas estaban al alcance de un chico de 11 años. Y por qué sabía usarlas con destreza.

Hoy es el día para tomarse en serio a la Red para la Defensa de los Derechos de la Infancia, que desde hace más de una década viene advirtiendo sobre los efectos nocivos de la guerra contra el narco entre niñas, niños y adolescentes.

Hoy es el día para reconocer que Torreón es un síntoma de la generalización de la violencia en nuestra sociedad, una muestra terrible de los múltiples vacíos institucionales en la atención a los mexicanos más jóvenes, una triste señal de alerta.

Hoy es el día en el que tenemos que admitir el fracaso de una política de seguridad que ha exacerbado la violencia, ha normalizado la muerte y ha causado la proliferación de armas en regiones como La Laguna, donde la guerra entre cárteles provocó miles de asesinatos que quedaron impunes y llevó a su población a buscar sus propios métodos de defensa.

Hoy es el día para pensar en los 21 mil menores de edad que, según Redim, han sido asesinados en México entre 2000 y 2019. El día para pensar en los niños golpeados, abusados, violentados; en los hijos de criminales, secuestradores y asesinos; en los niños halcones y sicarios; en aquellos a los que el periodista Javier Valdez retrató con maestría y comprensión en su libro Los morros del narco

Hoy es el día para volver a leer las recomendaciones del Comité de los Derechos del Niño de la ONU, que desde 2015 advirtió que la educación para la paz y en derechos humanos tiene una presencia insuficiente en los planes de estudio del sistema educativo mexicano.

Hoy es el día para dejar de ignorar el documento de la ONU, que advierte: «El Comité observa con preocupación el alto nivel de violencia que afecta a los niños tanto en las escuelas como en las comunidades. El Comité recomienda al Estado mexicano que redoble sus esfuerzos en los distintos sectores del gobierno y la sociedad para recurrir a formas de mediación pacífica de conflictos, prestando especial atención a los conflictos violentos en los que se ven involucrados menores”.

Hoy es el día para releer la Consulta Infantil y Juvenil que levantó el INE en 2018, en la que miles de niños y jóvenes dijeron sentirse inseguros, violentados y acosados, no sólo en la calle, sino también en la escuela, en sus propias casas y en internet.

Hoy es el día para volver a leer que las chicas y chicos no confían en la policía, en sus maestros y a veces tampoco en sus familiares. Y para saber que tiene más influencia entre ellos un youtuber que un prefecto.

Hoy es un buen día para que el gobierno y la sociedad revisen por qué todo ha fallado; por qué no basta con poner arcos detectores en las escuelas, ni revisar mochilas, y por qué es inútil estigmatizar a los muchachos por su manera de vestir, su música, sus tatuajes, sus peinados, sus pearcings y sus videojuegos.

Hoy es el día para volver a preguntarnos por qué el consumo de alcohol y drogas aumenta año con año entre menores de 15 años, y por qué el suicidio se coloca como una preocupante causa de muerte entre mexicanos de 15 a 29 años.

Hoy es el día indicado para cuestionarnos por qué hay niñas y niños que ven un futuro negro, y por qué prefieren perderse en la ilusión del mundo virtual que encarar la crudeza del mundo real.

Hoy es el día de analizar qué efectos ha tenido sobre las nuevas generaciones la vida en unidades habitacionales enrejadas, las colonias sin juegos en la calle, las tardes encerrados en una habitación, la pérdida de la vida comunitaria, la ausencia de contacto con el otro o con los otros, el miedo a salir, el bullying y el ciber bullying, los estereotipos difundidos en series de TV y redes sociales, los modelos aspiracionales de una vida plagada de lujos materiales, la escasez de ambiciones espirituales y ese afán de tener que está sustituyendo la realización del ser.

Hoy es el día de preguntarles a nuestros niños, a nuestras hijas, si son felices, si tienen miedo, si están solos, si les falta amor.

Hoy es un buen día para dejar de ignorar su preocupación por la devastación de selvas y bosques, su urgencia para resolver el cambio climático, su miedo a la tercera guerra mundial y su angustia por una vida cada vez más dura.

Hoy es un buen día para confirmar que es mejor tener becarios que sicarios, y empadronados que «ninis», pero también para admitir que una beca no les resuelve su principal problema: qué hacer con su vida.

Hoy es el día de tomarlos en serio, de ver en su ansiedad nuestro estrés colectivo, de ver en su fastidio nuestras frustraciones de adulto, de ver en su nula tolerancia al fracaso nuestra propia histeria y de mirar en sus conductas antisociales nuestro abandono cotidiano.

Hoy es el día para dejarlos hablar y ponerles atención. Hoy es el día para mirarlos a los ojos y abrazarlos.

 Hoy es el día. Mañana puede ser demasiado tarde.

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Periodista desde 1993. Estudió Comunicación en la UNAM y Periodismo en el Máster de El País. Trabajó en Reforma 25 años como reportero y editor de Enfoque y Revista R. Es maestro en la UNAM y la Ibero. Iba a fundar una banda de rock progresivo, pero el periodismo y la política se interpusieron en el camino.

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