Cartas a Fidencio Aldama

9 junio, 2021

En medio de una serie de atropellos a Fidencio Aldama, el preso político defensor del territorio yaqui, detenido por oponerse a un gasoducto, activistas convocan a enviarle cartas, mensajes y arte en demanda de su pronta liberación y para que resista en su lucha

Twitter: @Dal_air

Hijo de Fidencio Aldama realiza danza del venado para exigir su liberación. Foto: Daliri Oropeza

La primera vez que conocí al hijo mayor de Fidencio Aldama fue al verlo danzar Venado. No podía creer que esa fuera su protesta como niño para exigir la liberación de su padre.

¿Cómo de un modo tan elegante, tan sentido y emotivo, un baile podía evocar la justicia y la libertad?

Ian tiene los ojos vendados, los pies descalzos con capullos de mariposa en los tobillos, en la cabeza una pañoleta de flores bordadas que simulan los ojos del venado, aunque le faltan los tradicionales cuernos de venado.  

Llegué en aquel entonces al pueblo Yaqui de Loma de Bácum gracias al raite que me dio, desde Hermosillo, la antropóloga y etnohistoriadora Raquel Padilla Ramos. Fuimos a ese pueblo, que frenó la entrada de un gasoducto de la empresa SempraEnergy con su Filial IEnova, porque Marichuy, la vocera del CIG-CNI, lo visitaría. 

Raquel acompañó la lucha por la libertad de Fidencio desde el principio. Diario publicaba en redes sociales el tiempo que llevaba preso. Lo hizo hasta el último día de su vida.

Fidencio tiene 32 años. Es originario de Loma de Guamúchil, aunque vive con su familia en Loma de Bácum. Ha tenido varios cargos en el gobierno tradicional. Cuando fue detenido era guardia comunitario. 

Alertaba a la tribu sobre el gasoducto. Cuando sus parientes recibieron dinero de la empresa IEnova, dueña del gasoducto, Fidencio les dijo: “¿Para qué agarran dinero si ese dinero se les va a ir? En cambio, el territorio ahí va a estar y se supone que la tierra es de nosotros. Pero si ustedes lo están vendiendo, ya ustedes no van a tener para sus familias”.

Lleva ya 54 meses en la cárcel, desde el 27 de octubre del 2016 cuando “lo secuestraron. Se lo llevaron porque a fuerza se lo llevaron”, narra Carmen García, su esposa. Fue condenado a 15 años de prisión. “Me culparon siendo inocente”, dice Fidencio en un reciente video desde el Cereso de Obregón.  

Hay dos momentos de caos. Una semana después de que Loma de Bácum detuviera la maquinaria, el 21 de octubre del 2016, un grupo de yaquis armados, la mayoría provenientes de Loma de Guamúchil, entraron a realizar disturbios al pueblo, donde querían reemplazar a las autoridades tradicionales para poner unas que aceptaran el gasoducto.

En el segundo disturbio, murió Cruz Buitimea, originario de Loma de Guamúchil, a causa de una bala calibre .22. Cuando eso sucedió, Fidencio estaba escondido. Sin embargo, los provocadores yaquis señalaron a Fidencio, diciendo que era pariente de una de las defensoras del territorio, y lo culparon del asesinato de Cruz. Fidencio portaba un arma calibre .45, que les asignan a quienes son encomendados como guardias comunitarios. 

“Él, con toda seguridad, les dijo: ‘si creen que yo lo maté, lo veremos legalmente’”, describe Carmen, lo que su tía le contó después de vivirlo, ya que ella se encontraba trabajando en la maquila de Empalme. En ese momento, los agitadores orillaron a Fidencio a un árbol. Lo golpearon. Corrió. Lo persiguieron. Logró escapar porque se metió al monte.

Cuando llegó la policía una semana después a interrogar a su pueblo se lo llevaron.

Su propia familia pensó que sería bueno declarar y le dijo que fuera. La policía de Sonora llevaba una camioneta donde pasaban uno a uno los habitantes del pueblo a declarar. Su familia creyó que era importante que Fidencio denunciara que lo querían culpabilizar. Sus parientes aún sienten algo de culpa, pues solo bastó que Aldama entrara a la camioneta y dijera su nombre, para que cerraran las puertas y con todo y la intérprete abogada yaqui Anabela Carlón, que estaba ahí adentro, se lo llevaron. A ella la bajaron antes de llegar a la procuraduría en Ciudad Obregón.

Desde el inicio, las autoridades cometieron todo tipo de irregularidades legales. Pie de Página cuenta con el expediente. 

No había orden de aprehensión ni le dieron las razones por las cuales se lo llevaban. Anabela levantó un acta con las faltas cometidas, no incorporada al archivo. Cuando iba a declarar en el pueblo antes de que se lo llevaran, lo amarraron por completo. Cuando llegaron a Obregón, la carpeta de investigación estaba armada desde un día antes y ya tenían la credencial de elector de Fidencio Aldama.  Pero el juez desechó las pruebas. Han amagado de manera velada que su libertad sería a cambio del paso del gasoducto. Fidencio ha dicho en todo momento que no.

Aún con estas y otras irregularidades en el expediente, el proceso, el juicio, Fidencio sigue preso. AMLO prometió liberar a los presos políticos. Hasta ahora no ha cumplido con este caso. 

En medio de todos estos atropellos del Estado, colectivos y activistas conformaron el grupo de apoyo a Fidencio Aldama que lanzó una convocatoria a enviar cartas y obras artísticas al preso político en la cárcel, del 20 al 26 de junio, las cuales Fidencio responderá. 

En entrevista, este colectivo explica que la idea de esta acción surgió de las discusiones internas sobre cómo crear apoyo y conciencia sobre el caso de Fidencio y su encarcelamiento injusto. 

“En México es difícil que las personas encarceladas reciban directamente el correo. Aún así, escribir cartas a lxs presxs políticxs es una práctica común en otras partes del mundo. Es algo sencillo pero tangible que la gente puede hacer para expresar su solidaridad con lxs encarceladxs por luchar por un mundo mejor. Y significa mucho para quienes que están dentro enterarse que tienen apoyo, y que no han sido olvidados”.

El grupo de apoyo a Fidencio Aldama comparte que distintas personas y colectivos de varios países ya enviaron un mensaje.

“Queremos mostrar que el gobierno mantiene a Fidencio como rehén por influencia de Sempra Energy, pero también que Fidencio tiene un apoyo solidario creciente”, dice el colectivo. “La cárcel es un lugar cruel, inhumano y terrible. Esperamos que cada carta sea un grano de esperanza para Fidencio que pueda proporcionarle fuerza e inspiración durante este momento difícil”.

El grupo de apoyo lo acompaña y ha estado al pendiente de su caso: “Fidencio permanece con buenos ánimos, a pesar de todo. Ha estado trabajando como peluquero dentro de la prisión y continúa con su trabajo de carpintería. Además, a mediados de mayo Fidencio retomó sus clases de preparatoria para poder obtener su título”. 

Carmen García compartió con Fidencio las noticias sobre la convocatoria y la campaña que emprendió este Grupo de Apoyo y dice que está entusiasmado por la correspondencia.

Pido su apoyo para recuperar mi libertad”, dice Fidencio en el video. 

Las cartas se pueden enviar en formato de imagen por correo electrónico a fidenciolibre@protonmail.com.

Raquel Padilla Ramos en Loma de Bácum. Foto: Daliri Oropeza

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