Leyendo:
Raquel Padilla, guerrera

Este es un sonoroscopio de voces que dan cuenta de las luces en la labor de Raquel Padilla: historiadora, antropóloga, activista; una mujer incansable en su compromiso con la existencia de los pueblos indígenas, con un legado basto sobre la Tribu Yaqui

@Dal_air

Esta vez no llegó el búho. Es el animal que anuncia que alguien va a fallecer en la Tribu Yaqui. Llega, se estaciona, pronuncia el nombre. “Tampoco soñé nada, ni mi mamá sintió algo”, describe María del Carmen, mujer yoeme, soñadora, defensora del territorio que vive en Loma de Bácum, uno de los ocho pueblos yaquis.

“Pido a mis ancestros que la lleven por el camino que ella ha querido siempre. Así nosotros al andar en la sierra, en el monte, sentir el espíritu de ella, que nuestros ancestros yoowes la abracen. Así como nos enseñó, que les enseñe a ellos para que sepan que la sangre que derramaron valió la pena”.

Para las Yaquis, Raquel Padilla es ya una ancestra.

Carmen reconoce que su labor al compartir la historia que ella investigaba con los pueblos sirvió para arraigarse a la raíz yaqui. Hay que agradecerle, “no sabíamos lo terrible que les pasó a los ancestros. Por eso ahora más sabemos que debemos defender lo que nuestros abuelos”.

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Raquel comenzó a investigar a la Tribu Yaqui después de conocer descendientes de yoemes deportados a Yucatán en la dictadura de Porfirio Díaz. Obligados a trabajar en haciendas henequeneras. Muchos de los cuales regresaron a las orillas del Río Yaqui con la guía de las estrellas.

Esta historia, Raquel la contó de pueblo en pueblo, de país en país. Los jóvenes de la secundaria de Potam escucharon a Raquel en una de sus visitas. “Les trajo un recado de una yaqui de Yucatán eso tuvo muy impacto en los jóvenes”, narra la maestra yoeme, Zulema Lizárraga.

En su última visita a la secundaria, les dijo a los alumnos que al volver de España y traería más información de lo que sucedió en la guerra del yaqui. Que estaba pidiendo permisos que aún no conseguía para entrar al archivo militar. En realidad, la investigación que Raquel deja en el tintero es sobre los yaquis que llevaron a España para ser los militares que impidieran la sublevación de las tribus del Rif en Marruecos, norte de África. De esclavos a leva.

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Tomaste el micrófono, Raquel, cuando Marichuy llegó a Hermosillo con el Concejo Indígena de Gobierno. Ese día aprendí que la flor es un elemento indispensable, que simboliza la relación que las mujeres y los hombres nativos guardan con el mundo del monte, con Dios o los Dioses, y con la naturaleza.

Las flores son un adminículo poderoso, ya que con ella se vence al pecado, la opresión y la maldad, nos dijiste. Así las flores que te dejaron los matachines después de danzar en el homenaje del Museo de Sonora.

El mundo de la flor es el lugar donde se deposita la esperanza de trascendencia de cada individuo y de toda la comunidad, aprendí con tus palabras, que dijiste en honor a Marichuy. El mundo de la flor es la dimensión yoeme llamada sewa anua. En donde estás ahora.

Germinar y de echar flores para seguir existiendo, miraste a Marichuy tras decirlo. “Es la hora del florecimiento de los Pueblos”. Estamos llamadas a reflexionar sobre lo necesaria que es la permanencia de los geosímbolos indígenas, nos pediste. Atiendo tu petición.

Debemos unirnos todos en la lucha contra la deshumanización, contra la codicia empresarial y contra la muertes provocadas por el desprecio de los poderes políticos y económicos. Atiendo tu petición.

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Raquel regresó los restos óseos de personas yaquis que estaban en Nueva York, a una tumba de guerreros cerca de Vicam Estación.

Antropólogos colonizadores de inicio de siglo se llevaron los huesos, cráneos, de Yaquis que masacraron en la Sierra de Masapan con la autorización directa de Porfirio Díaz. 125 yaquis fueron asesinados. A estos blancos les interesaba analizar la medida de los huesos. No se conformaron con tomar fotos. Estos antropólogos físicos se los apropiaron.
Al llegar, para darle sepultura a los cuerpos hicieron una ceremonia que incluyó la danza del coyote, del venado y de pascola. Histórico, de acuerdo con su mejor amigo e investigador, José Luis Moctezuma Zamarrón.

“Ella marcó un hito en la investigación, es una huella enorme y los Yaquis lo preconocen, que ella es de las principales investigadoras, reconocida internacionalmente, una investigadora de alto nivel, estaba ahorita comenzando sus años más productivos, a Raquel le cortaron toda una posibilidad de desarrollar por lo menos 20 proyectos que tenía abiertos”.

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Si el búho no llegó es porque no era su tiempo, asegura Carmen.

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