Poner en palabras nuestras emociones es la primera acción para comprenderlas. La lectura –y en especial la lectura de libros infantiles ilustrados en los que la interrelación del texto y la imagen conforman la historia– es una vía ideal para que el lector novel conozca sus emociones y las de sus seres queridos. Los libros nos ayudan a clarificar lo que no tenemos claro. Hablar de nuestras lecturas con nosotros mismos y con otros es una forma de conocer nuestras emociones y de construirnos como lectores críticos y autónomos
Tertulias literarias: leer desde el corazón












