Mientras el paro nacional de agricultores expone la crisis del modelo agroindustrial, desde la Sierra del Ajusco surge un modelo de resistencia. Frente a la fragilidad de un sistema atado al petróleo y los precios volátiles, la agroecología se consolida como una alternativa viable. Familias campesinas demuestran que es posible producir alimentos esenciales de forma orgánica, regenerando la tierra y rompiendo la dependencia de un sistema en crisis
La otra rebelión del campo












