El desarrollo obsesivo de la inteligencia artificial potencia máquinas mientras erosiona nuestro pensamiento crítico, agrava crisis ambientales y sociales, y nos desplaza como especie. Priorizamos una razón instrumental ciega que ignora la sabiduría humana, profundizando desigualdades y sustituyendo el progreso genuino por una carrera tecnológica autodestructiva
Inteligencia artificial, estupidez natural












