«En las entrevistas me preguntaban que qué tan mujer era, que qué tanta hormona me metía. Entrevistas muy invasivas. Que si me vestía diario de mujer. En otro trabajo me dijeron que todo bien, que súper, pero que para el target de sus clientes podría ser impactante que las reciba una persona ‘así’.» Texto y
Se venden helados queer contra la precarización












