Empuñan las armas porque el Estado las abandonó. Comunidades de Guerrero resisten el asedio de cárteles que buscan sus bosques, sus minas y sus rutas. Su última petición a la presidenta Sheinbaum es simple y desesperada: «Pacifique la región o nos dejará como territorio del crimen»
Uranio y fentanilo: la guerra secreta de la Sierra de Guerrero












