En un país donde más de 3 mil periodistas han sido echados a la calle en los últimos años, donde los sueldos y prestaciones se reducen con cada recorte, donde el Presidente demerita todos los días al periodismo, conseguir recursos sin comprometer una línea editorial que privilegia las agendas invisibles es un trabajo titánico. Aspirar a la seguridad social es soñar con la luna
No es el desmayo, es la precarización












