Hace diez años comenzamos a investigar cómo niñas, niños y adolescentes comprenden la ironía. A lo largo de varios estudios descubrimos que la edad, la función social de los enunciados irónicos y diversos aspectos sociales influyen en su interpretación. En específico, hallamos que el género afecta cómo se percibe la ironía: es más fácil de entender si proviene de un hombre que de una mujer. Esto subraya la necesidad de abordar los estereotipos de género en la educación
Ironizar: el permiso que no tenemos las mujeres












