2025, el tercer año más cálido de la historia

5 abril, 2026

El año 2025 fue el tercero más cálido de la historia, solo detrás de 2024, y los últimos 11 años han sido los más calurosos jamás registrados, según el Informe del Clima de la Organización Meteorológica Mundial

Por Gustavo Alanís Ortega

El pasado 23 de marzo se hizo público el Informe del Clima 2025, dado a conocer por la Organización Meteorológica Mundial (WMO, por sus siglas en inglés), el cual confirma que el año 2025 es el tercero más cálido jamás registrado, por detrás del 2024. Se establece que los últimos 11 años (2015-2025) han sido los más calurosos de la historia. En dicho Informe se reconoce que los eventos naturales extremos que se están dando alrededor del mundo, incluyendo el calor intenso, lluvias torrenciales y ciclones tropicales, están causando disrupción y devastación, además de resaltarse la vulnerabilidad que están sufriendo tanto la economía como nuestra sociedad en su conjunto.

En cuanto a las emisiones de gases de efecto invernadero, se observa que las concentraciones de dióxido de carbono (CO₂), metano y óxidos nitrosos continuaron en aumento durante 2025, lo que sigue intensificando el calentamiento global y el cambio climático. Esto ocurre a pesar de la influencia moderada de fenómenos naturales como La Niña. Por otra parte, el calentamiento de los océanos persiste, mientras que el deshielo de glaciares y de la Antártida se acelera, lo que compromete crecientemente las reservas de agua dulce y contribuye al aumento del nivel del mar.

Tomando en cuenta lo anterior, tanto la Secretaria General de la WMO, Celeste Saulo, como Antonio Guterres, Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), han hecho un llamado enérgico y urgente a la comunidad internacional para efectos de que, entre otros aspectos, se implementen sistemas de alerta temprana que contribuyen a salvar vidas frente a las recurrentes y extremas inundaciones, sequías, incendios y olas de calor.  Además, la ONU insiste en que los países desarrollados deben encabezar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y al mismo tiempo apoyar financieramente a las naciones más vulnerables que sufren los impactos más severos de la crisis climática global. 

Guterres dijo que el estado del clima global se encuentra en un estado de emergencia y que el planeta Tierra está siendo empujado más allá de sus límites, resaltando que cada indicador climático se encuentra en color rojo. De acuerdo con Saulo, en el día a día las tormentas, inundaciones, ciclones y el clima se han vuelto más extremos, indicando que en el año 2025 las olas de calor, los incendios forestales y las sequías provocaron la muerte de miles de personas e impactaron a millones más, con un costo billonario en pérdidas económicas.

El cambio climático afecta gravemente a los ecosistemas y eleva los riesgos de enfermedades para las personas, principalmente aquellas que se encuentran en los sectores más vulnerables.  El dengue, por ejemplo, sobresale a nivel global como la enfermedad que más está creciendo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglas en inglés), alrededor de la mitad la población mundial está en riesgo y los casos reportados son actualmente los más altos registrados.

El Informe en comento está basado en contribuciones científicas de Servicios Meteorológicos y de Aguas Nacionales, Centros Climáticos Regionales de la WMO, aliados de la ONU y docenas de expertos. Lo que se busca con su publicación es que los tomadores de decisiones actúen en consecuencia en cada uno de sus países. “Cuando observamos lo que pasa hoy en día, no solo estamos prediciendo el clima, sino que protegemos el mañana de las personas y del planeta”, sostuvo Saulo.

Así las cosas, en el caso particular de México y en lo relativo a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, ya lo hemos dicho antes: si nuestro país quiere ser congruente con sus compromisos climáticos debe transitar energéticamente y hacer a un lado su dependencia de los combustibles fósiles. Ello implica no construir refinerías, no aprobar proyectos de gas natural (fósil), dejar de seguir subsidiando a Petróleos Mexicanos (Pemex) y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y dejar de introducir autos “chocolate”, así como decir no al fracking y restaurar el fondo de cambio climático.

Ojalá que estas advertencias enviadas desde órganos internacionales de los cuales México es parte sean atendidas y se actúe de manera preventiva ante los fenómenos naturales cada más extremos y recurrentes. Lo que está en juego es la calidad de vida y la vida misma de las personas, así como la salud de nuestros ecosistemas, de los cuales dependemos todos los días, algo que, al parecer, la mayoría de la población y algunos tomadores de decisiones, aún no logran comprender.

Gustavo Alanís Ortega, Director Ejecutivo del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C. (CEMDA).