Viva el rey, ¿viva la libertad de expresión?

24 septiembre, 2022

La visita a México de los familiares de Julian Assange y la muerte de la Reina Isabel II pueden parecer a simple vista dos cosas lejanas a nuestra realidad. Pero no es así. 

Duilio Rodríguez

@duiliorodriguez

Assange es el famoso activista fundador de WikiLeaks que está encarcelado desde hace tres años en Reino Unido, con la amenaza de ser extraditado a los Estados Unidos para ser juzgado como un criminal.

Su delito, filtrar documentos secretos con información de interés público. La revelación de miles de cables, notas, videos que nos permiten conocer mejor la forma en la que opera el poder a nivel mundial.

Gracias al portal WikiLeaks, sabemos de crímenes de guerra cometidos por el gobierno de Estados Unidos en Irak o Afganistán.

De México nos enteramos que Arturo Beltrán Leyva fue localizado por agencias de inteligencia de Estados Unidos y que personal de la marina fue quien lo mató; o que el gobierno mexicano en el sexenio de Felipe Calderón quiso suprimir las garantías individuales constituyendo un estado de excepción en algunas zonas del país.

«¿Cómo controlas a tu gobierno si no conoces la verdad? Si algo nos va a poder liberar es el conocimiento. Que el periodismo nos dé el conocimiento y que el conocimiento nos de las respuestas». Esto dice John Shipton, padre de Assange,  durante una entrevista concedida a Pie de Página.  

Familiares de Assange estuvieron en México hace unas semanas. Uno de los objetivos de su visita al país fue presentar el documental  “Ithaka”, una película que nos muestra la incansable búsqueda de John por sacar a su hijo de la cárcel y la pesadilla que vive Assange desde hace 12 años. 

Como si se tratara de un filme de ficción hay escenas de ellos siendo espiados por la CIA en la embajada de Ecuador o imágenes de civiles masacrados por drones en Medio Oriente.

En los múltiples eventos que los Shipton tuvieron en México no hubo grandes televisoras, agencias internacionales, ni fotógrafos de medios tradicionales.

La Reina Isabel II murió hace unas semanas y coincidió en las fechas con la visita a México de John y Gabriel Shipton.

Solo un par de periódicos pusieron atención en los llamados que hizo la familia por la defensa del periodismo, de la democracia, y la libertad de expresión.

Para los medios de comunicación tradicionales en México fue mucho más relevante lo que sucedía en el castillo de Buckingham.

Las portadas desplegaron fotografías de la realeza con titulares tales como: «Larga vida a la Reina. Adiós a la reina eterna. Viva el rey Carlos III». 

 Publicaron imágenes y notas tan intrascendentes como: «Los príncipes reaparecen juntos y causan revuelo. Adopta príncipe Andrés a los corgis de Isabel II».

Foto: especial.



No es trivial que la mayoría de los espacios de comunicación mexicanos ignoraran los eventos de la familia de Assange y abundaran con notas sobre la corona británica. Es una muestra más de la reproducción interna del colonialismo cultural e ideológico al que estamos sometidos. 

La existencia de reyes, reinas, príncipes, princesas es algo que en la actualidad debería ser duramente criticado, no hay nada que justifique sus privilegios permanentes por encima del resto de la sociedad. 

Lo revelador es que a los medios de comunicación aquí en México les sigue pareciendo más importante que viva el rey a que viva la libertad de expresión. 

Editor y fotógrafo documental, retrato, multimedia y vídeo. Dos veces ganador del Premio Nacional de Fotografía Rostros de la Discriminación.