Contra-archivos algorítmicos. Arte, memoria e inteligencia artificial generativa en América Latina para la justicia social

23 mayo, 2026

Diversos proyectos artísticos latinoamericanos muestran el uso crítico y ético de la IA generativa con causas sociales. Es el uso de una IA para combatir el olvido y contra la violencia sistémica que atenta contra los derechos humanos, orientada a fortalecer la memoria afectiva y la justicia social

Por Jacob Bañuelos Capistrán / Ig @jibcjac

Recientemente publiqué el artículo «Contra-archivos algorítmicos: arte, memoria e IA generativa en América Latina», en la Revista Mexicana de Comunicación, donde analizo veinte proyectos artísticos producidos con inteligencia artificial que tratan sobre temas relacionados con la justicia social, entre 2014 y 2025, en ocho países de la región.

Los proyectos recuperan archivos visuales para reconstruir imágenes sobre violencia histórica silenciada. La pregunta central del artículo indaga si las imágenes creadas con algoritmos o con IA generativa pueden ayudarnos a reconstruir la memoria que la violencia ideológica, moral y arcóntica intentó olvidar o silenciar. La respuesta corta es que sí, pero no está exenta de debates y complejidad moral. Ninguno de los proyectos exalta la tecnología como un fin en sí mismo; en su lugar, la utiliza para ofrecer una reflexión sobre el olvido y sobre las tensiones que producen las tecnologías de la memoria en temas relacionados con la violencia y la violación a los derechos humanos.

El trabajo de identificación se construyó mediante el rastreo de obras en festivales de arte mediático, bases de datos académicas y registro museístico de exposiciones en ocho países: Argentina, Chile, México, Brasil, Colombia, Perú, Bolivia y Uruguay. Se eligieron proyectos bajo tres criterios: a) obras que usaran algoritmos o IA generativa, b) obras que abordaran temas relacionados con justicia social y c) obras que tuvieran presentación pública documentada. La gran mayoría de los proyectos encontrados no exalta el uso de la tecnología, sino que la interroga y la usa para motivar una reflexión social y ética.

El autor pionero más relevante y destacado en este campo es Rafael Lozano-Hemmer, con obras como Zoom Pavilion (2015) a Recurrent Lloyd Wright (2024), donde desarrolla una reflexión sobre el cuerpo del espectador como parte de las obras, donde se requiere su presencia física para ser comparado, clasificado o donde se captura su rostro, y el ciudadano se vuelve parte de un sistema que lo obliga a la reflexión y a hacerse preguntas de carácter moral y ético.

En la obra de Lozano-Hemmer encontramos también una pieza como Level of Confidence(2015/2022), realizada para emprender una reflexión sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en donde el artista usa el reconocimiento de rostros para implicar a los espectadores con la experiencia de la desaparición de los estudiantes. La obra invita a los usuarios a que su rostro sea identificado y a reconocer coincidencias con los rostros de los estudiantes desaparecidos. Los porcentajes de similitud que arroja el sistema son indicios que van de lo absurdo a lo perturbador y ponen en evidencia la osadía de confiar ciegamente en algoritmos para reducir una identidad a vectores de datos faciales. Sin embargo, esa artificialidad mantiene presentes a los ausentes y las similitudes con los ciudadanos usuarios de la pieza. Nos recuerda lo que el sistema pretende olvidar.

En Recognition (2018), Lozano-Hemmer lleva esta lógica más lejos, a un territorio más abstracto. Cada rostro es comparado con otros miles de rostros de la base de datos. El resultado es una identidad individual colectivizada, una identidad convertida en dato estadístico. Este sistema nos clasifica como un conjunto de datos, no como personas físicas únicas. Y en Recurrent Lloyd Wright(2024), el autor entrena redes neuronales con la arquitectura de Frank Lloyd Wright para generar diseños que respondan a la presencia del público de manera interactiva. Un espacio que puede aprender del cuerpo que lo habita, lo que deriva en una pregunta sobre en dónde reside el poder de diseñar los espacios comunes y públicos: en la arquitectura, la tecnología, el cuerpo o la política.

Fuente: De Fichas Vivas de Búsqueda [Video], por Colectivo Luz de Esperanza, 2025, TikTok. (https://www.tiktok.com/@colectivoluzdeesperanza/video/7490736612448439558)

Otros proyectos como Regresa (UNAM, 2025) trabajan en la intersección entre búsqueda activa y justicia social. Regresa imagina artificialmente los rostros de niños desaparecidos a su edad actual mediante IA generativa. El diseño declara abierta y explícitamente sus límites éticos y se separa de los procesos judiciales; no se trata de crear evidencias, sino memorias afectivas y activas.

Un proyecto similar es el del Colectivo Luz de Esperanza, denominado Fichas de Búsqueda Vivas. Este proyecto trabaja con las familias de personas desaparecidas en Jalisco, tiene el objetivo de apoyar las tareas de búsqueda y actualizar la memoria para que estas personas no caigan en el olvido. Se trata de la IA generativa para generar contra-archivos visuales que afrontan el olvido.

Otro proyecto latinoamericano de gran calado es IAbuelas, del artista argentino Santiago Barros, quien trabaja con el archivo de las Abuelas de la Plaza de Mayo para reconstruir los rostros de los bebés desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983). Las imágenes representan a los niños a su edad actual, entre 47 y 50 años de edad. El autor emplea la IA generativa de Midjourney para reconstruir la memoria postuma o posthumana de los niños, con apoyo en las fotografías de sus padres contenidas en el archivo de las abuelas. El proyecto lleva el aviso explícito sobre que las imágenes no son evidencia forense y declara abiertamente las tecnologías y procesos empleados para este ejercicio de «imaginación memorística artificial».

Un proyecto igualmente revelador es Un archivo inexistente (2024), del artista chileno Felipe Rivas San Martín. El proyecto reconstruye una memoria visual que nunca fue capturada sobre personas queer, con la estética fotográfica de archivos históricos de una época en la que estas imágenes eran vetadas o simplemente nunca se capturaron por exclusión, por homofobia o transfobia. Un archivo inexistente es un archivo que fue negado para una comunidad humana. El autor articula un concepto operativo con carga política, el «prompting minoritario»: una articulación textual que permite resignificar y eliminar los sesgos heteronormativos del archivo histórico visual conservado tanto en fototecas como en las bases de datos de las plataformas de IA generativas. Cada promptes un acto de resistencia contra el sistema.

El artículo subraya la importancia de declarar explícitamente los parámetros normativos en los proyectos creados con IA generativa para la producción de contra-archivos visuales. En todos los casos, los artistas declaran:

  • Transparencia algorítmica obligatoria —toda imagen generada por IA debe marcarse como sintética, especialmente en contextos memoriales o evidenciales—.
  • Protocolos robustos de consentimiento comunitario cuando se trabaja con memorias de comunidades indígenas o marginadas.
  • Auditoría periódica de sesgos raciales, de género y coloniales en los sistemas de entrenamiento.
  • Financiamiento público para desarrollos orientados al bien colectivo, no al mercado.
  • Derechos de las comunidades sobre el uso y circulación de imágenes post-humanas que les conciernen.
  • Y un parámetro que no siempre aparece: la evaluación del impacto ambiental por el consumo energético de los sistemas de IA.

Este arte latinoamericano demuestra un uso crítico y ético de la IA generativa con causas sociales. No un uso para eficientar procesos comerciales o para vigilar a las poblaciones. Es el uso de una IA para combatir el olvido y contra la violencia sistémica que atenta contra los derechos humanos, orientada a fortalecer la memoria afectiva y la justicia social.

Las estéticas adversarias, el prompting minoritario, la apropiación del glitch como recurso expresivo, la colaboración comunitaria como método: todo eso son metodologías transferibles, no solo experimentos artísticos. Son formas de apropiación crítica que otras comunidades marginadas pueden usar. La pregunta ya no es si las máquinas pueden ayudarnos a recordar. Es si tenemos la voluntad política de hacer que lo hagan bien.

Nota: El artículo completo «Contra-archivos algorítmicos: arte, memoria e IA generativa en América Latina» se puede leer en la Revista Mexicana de Comunicación: https://mexicanadecomunicacion.com.mx/contra-archivos-algoritmicos-arte-memoria-e-ia-generativa-en-america-latina/

Doctor en Ciencias de la Información (Apto Cum Laude 1991-1995), en el Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad II, Facultad de Ciencias de la Información, Universidad Complutense de Madrid. con la Tesis Doctoral: Fotomontaje Síntesis Visual: historia, teoría y práctica. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) desde 2005, actualmente es SNI-1. Actualmente es Director de la Maestría en Comunicación (MCO) y profesor e Investigador de Tiempo Completo Departamento de Industrias Creativas del Tecnológico de Monterrey-Campus Ciudad de México, donde imparte las materias de Fotografía e Imagen Digital y Fotoperiodismo. Pertenece a la Escuela Nacional de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey.