Pueblo de Cohuirimpo en Sonora pide ayuda

10 septiembre, 2020

Miembros nativos del Pueblo de Cohuirimpo, uno de los ocho Pueblos Mayos de Sonora, denuncian asedio y ataques con la finalidad de explotar los recursos naturales de su territorio. Dos de sus integrantes fueron atacados a machetazos

Texto: Daniela Rea y Daliri Oropeza

Foto: Especial

El pasado 27 de julio, en la congregación Punta de la Laguna, Pueblo de Cohuirimpo, en Sonora, los señores Adelaido Aguilar y Julio César Valenzuela Galaviz fueron atacados a machetazos. 

Valenzuela Galaviz es comandante del Gobierno Tradicional del Pueblo de Cohuirimpo, éste es un encargo que asigna la asamblea como parte de su sistema de gobierno como pueblo Yoreme, poblado que ha sido asediado en los últimos años por defender su territorio. 

El ataque sucedió cuando “un grupo de jóvenes llegaron a casa Adelaido Aguilar Soto y Julio César Valenzuela, que tenían un convivio ahí de niños. Llegaron como a las ocho, nueve de la noche,  llegaron estos muchachos, invadieron la casa y ellos recibieron machetazos. Todo este ambiente de violencia que se ha generado es para infundir miedo, temor, incertidumbre en las familias porque beneficia a los que están despojando a los nativos, gente que se ha amafiado en el ejido”, dijo a Pie de Página Remedios Severo Aguilar del Gobierno Tradicional.

Severo señaló que a más de un mes de los hechos, la agencia Ministerial de Investigación Criminal no ha dado avances sustanciales para saber de dónde vino el ataque a miembros Nativos del Pueblo de Cohuirimpo, uno de los ocho Pueblos Mayos del Estado de Sonora. 

A finales de julio, luego de relatar los hechos ante los integrantes del Concejo del Gobierno, Aguilar y Valenzuela denunciaron el ataque y fueron a recibir atención en el Hospital Regional.

“Ésta no es la primera agresión, ni es el único agravio que como habitantes de un Pueblo originario hemos sido víctimas con el afán de  explotar los Recursos Naturales del territorio Ancestral de Cohuirimpo”.

Cohuirimpo está ubicado en el Valle del Mayo, es uno de los ocho pueblos asentados en la rivera del río Mayo. Kó´wiktepo en lengua mayo significa donde hace curva o recodo, en referencia al río. Este río corre paralelo al Yaqui, pueblo hermano, como le llaman los mayos.

La comunidad, además del ataques con machetes, vive otras violencias, denuncia el gobernador tradicional a las personas no-indígenas o yoris:

“Estamos enfrentando ahorita en la actualidad más que nada violencia producto de las malas influencias que ha habido por drogas, alcohol, ese es el enemigo común, que trajo el extranjero, el blanco que le conocemos como yori. La violencia es producto de la actitud del yori con todos sus pretextos de imponer sus formas de vivir, de producir y manipular. Ahorita los jóvenes de aquí no tienen empleo, educación y son presas fáciles de esta gente yori, que siempre ha estado despojando el territorio, el recurso natural del pueblo”.

Un conflicto de tiempo atrás

En 2017 Severo Aguilar Ontamucha, entonces gobernador Tradicional del Pueblo Originario de Cohuirimpo, falleció y el Congreso Nacional Indígena publicó un llamado a cesar las agresiones contra ese pueblo Mayo, pues intentaban despojarlo de una parte de su territorio, que ancestralmente les pertenece:

“Las huestes del sistema de gobierno Mexicano, por segunda vez en los últimos tres meses, intentan despojar de una parte del territorio que ancestralmente ha sido parte de los yoremes del mencionado pueblo. En esta ocasión, es la Comisión Nacional de los Pueblos Indígenas (CDI) quien pretende construir ahí la laguna de oxidación del drenaje de una comunidad aledaña en proceso”, decía el texto.

Durante el sexenio del priista Enrique Peña como presidente y el panista Guillermo Padrés, como gobernador, la entonces CDI operó a favor de la construcción de este lugar de deshechos de una comunidad aledaña, cuestión que les llevó a realizar un manifiesto en asamblea como pueblo mayo. 

Desde entonces el CNI denunciaba que el gobierno no tomó la opinión de la gente, ni del gobierno tradicional, el cual permanecía en asamblea constante para evitar el despojo.

El CNI denunció también que personal del CDI había ido al poblado a intimidar a los habitantes diciendo que había una orden judicial contra el comandante general del gobierno Tradicional Remedios S. Aguilar Osuna, “por impedir el desarrollo, obstruyendo la obra del drenaje y por oponerse al uso del terreno”.

Esto se suma a que desde marzo de 2018, la comunidad ha denunciado la presencia de personas ajenas al pueblo desmontando la tierra. Los habitantes acudieron a hablar con los operadores de la maquinaria, a quienes pidieron parar. Lo hicieron por unos días. Sin embargo, habitantes describieron en aquella ocasión que los operadores buscaban extraer recursos pétreos del lugar, justificando la acción con una compra de tierras en el ejido de San Ignacio Cohuirimpo, lo que hasta la fecha no han comprobado los habitantes.  

Desde aquel entonces, no ha parado el asedio contra el gobierno tradicional que defiende las tierras.

Otros pueblos mayos como Buaysiacobe también han denunciado el asedio por el territorio por su ubicación privilegiada en el Valle del Mayo, cuyo río abastece de agua las tierras que, a la fecha, son productivas con maíz,  trigo, hortalizas y han denunciado que ése es otro de los motivos de acoso y despojo por parte de los “modernos latifundistas”.

“La geografía que tenemos, la dicha de habitar y vivir como in kaari (mi casa), que en la cultura mestiza se conoce como ‘hábitat’ o nuestro territorio, en general ayudó al yoreme a subsistir y más que eso a persistir hasta nuestros días”, escribió Myrna Valencia, concejala del Concejo Indígena de Gobierno del pueblo mayo de Cohuirimpo.

En 1890 el pueblo de Cohuirimpo fue dotado de 7620 hectáreas, a raíz de un acuerdo de paz firmado el 25 de diciembre de 1885.

El CNI ha denunciado que el pueblo de Cohuirimpo ha sido constantemente acosado. Por ejemplo, en la época posrevolucionaria, y posteriormente con la introducción del ejido, la población fue dividida entre los nuevos propietarios miembros y los desposeídos que a la fecha defienden el territorio que les pertenece.

Reportera. Autora del libro “Nadie les pidió perdón”; y coautora del libro La Tropa. Por qué mata un soldado”. Dirigió el documental “No sucumbió la eternidad”. Escribe sobre el impacto social de la violencia y los cuidados. Quería ser marinera.

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