Nuestro renacimiento

26 octubre, 2019

Tres poemas inéditos de Eduardo Sierra Romero, que forman parte del poemario Lo promontorio y el eco

Por Eduardo Sierra Romero

Imágenes: María Ruiz

Para el renacido todos los caminos llevan el nombre

del amanecer,

el mismo cielo compartido ha protegido 

de lo que nunca fue el frío externo.

En su claustro trama lo grandioso el rey de los regresos,

y la reina ocupa su lugar alrededor de las columnas

doradas que sostienen al resurgido de las aguas.

El instinto de imaginación que desborda lo limítrofe

del resurrecto sólo se vacía en presencia de la

fragancia del nacimiento de lo natural.

Regresa el fruto a la semilla y surge, resurge, renace, ilumina

en la totalidad fértil de lo Nuestro

la apología de las almas que bendice el sacrificio

de vigilar el rumbo del tiempo.

Ascendente

Lo inerte sucumbe al pulso de tu tacto

que cimbra las ruinas de la historia

fundada en el único propósito de observarnos.

La grieta entre mi pecho y tu pecho

absorbe la humedad del conflicto

y lo transmuta en oración ascendente.

Pliego sobre pliego deshoja mi alma

su caricia para reposar su mejilla en tu ventana.

Qué silencio tiene la razón y qué aullidos

dedica la pasión a la enredadera de nuestras

piernas, camino de lo blanco.

¿En qué puerto reposa la tormenta

y sana heridas su delirio virtuoso

sino en la extensión de tu presencia?

La nuestra conjunción

La intención del sonido se contrae en tu

cadera mientras absorben lo amargo

los huecos en el ambiente que deja

mi ausencia en tu persecución.

Así el mundo se comienza a retraer

hasta la no separación.

Aquí todo arte es el aguante,

los sentidos son lo voluptuoso.

Alcanza la realización su pico en la

reducción, todo lo vano se constriñe,

todo el ruido se constriñe, toda la

constricción se constriñe, y con los ojos

cerrados estamos frente a frente.

Orbita lo sereno en lo que no permuta

pero el sigilo cambio es siempre,

y siempre es agitado lo que se precipita

en fuego a tu geografía.

Aquí todo artilugio es ya virtud,

lo pasional es lo sagrado.

El ritmo se concreta en la nuestra conjunción.

Entregas anteriores:

El fuego de las mariposas

Noche tras noche, lo cristal


Poeta y periodista. Me interesa el autoconocimiento y la exploración intuitiva de la realidad desde la perspectiva espiritual.

Foránea siempre, lo suyo es lo audiovisual y el periodismo es la vía por donde conoce y cuestiona al mundo.