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Más allá del desempleo, qué saber del mercado laboral

Detrás de las cifras de desocupación, hay otras que revelan una realidad preocupante en el país. ¿Las conoces?

Twitter: @vgarciadeleon

¿Nos debe preocupar la situación de desempleo en el país? ¿Se puede confiar en las cifras disponibles?

Si atendemos a lo que dice López Obrador, la respuesta a ambas preguntas es no. En las ‘mañaneras’ en las que ha llegado a tocar el tema del empleo, desestima las cifras al alza que han dado a conocer las dos instituciones en México que aportan cifras sobre ese tema, el IMSS y el INEGI, a través de su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). 

El más reciente dato del Seguro Social habla de la creación 3,900 nuevas plazas en mayo, 88% menos que el mismo mes de 2018. López Obrador dijo que él tenía “otros datos”, al referir que el IMSS no daba cuenta de los casi 500,000 inscritos al programa Jóvenes Construyendo el Futuro. 

Y días antes, el INEGI difundió que la ENOE del primer trimestre del año registró también un despunte en la desocupación (personas que se encuentran sin trabajar, pero que buscan trabajo) 172,000 se sumaron a sus filas para hacer un total de 1.9 millones de personas sin empleo. El día en que se dieron a conocer esos datos, el presidente dijo que las cifras eran parte de un plan de sus adversarios para desprestigiarlo. 

No obstante, los economistas en esos días explicaron que el menor empleo era reflejo de una menor inversión productiva por parte de las empresas ante una percepción de incertidumbre.

Cabe mencionar que los datos del IMSS se basan en el registro de trabajadores contratados por las empresas mes con mes, y el director del instituto, Zoé Robledo, comentó en su momento que los jóvenes del programa no se contabilizan porque no cotizan como trabajadores, pues son becarios. 

INEGI mide la ocupación y desocupación, que incluye al mercado informal. Para salir de dudas sobre la metodología y representatividad de la ENOE, la encuesta continua más grande del país, entrevisté a Edgar Vielma, director general de Estadísticas Sociodemográficas del INEGI.

El organismo no se inventó la metodología, sigue una establecida internacionalmente y utilizada en todo el mundo, que se basa en dos líneas rectoras: una de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y otra de la División Estadística de Naciones Unidos. 

Para la ENOE, INEGI encuesta trimestralmente 125,000 hogares, por cinco trimestres consecutivos. La muestra se elige aleatoriamente bajo modelos matemáticos, es por ello, dice Edgar Vielma, que es factible que con ese número de familias se pueda saber qué ocurre en los 36 millones de hogares que habitan en México. 

¿Preocupante o no?

Sobre el nivel de desempleo, el experto recomienda no quedarse sólo en ese dato, pues no refleja toda la realidad del mercado laboral. Y sí, la tasa de 3.5% de desocupación que INEGI  reportó en abril y mayo, a simple vista no dice gran cosa, sin embargo, al ir más allá en las estadísticas, la situación no es mejor y sí es preocupante. 

Y aquí ustedes disculparán la danza de las cifras, que a muchos no les gusta, pero es necesaria.

Vielma llama la atención sobre un dato poco conocido, la tasa de subutilización, que es la suma de subocupados (población que tiene la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo), más desocupados, y aquellos que buscan un trabajo adicional. En esta situación está 17.3% de la población ocupada. “No es una trivialidad, es una población que está en una crisis”, advierte el experto.

Otro dato que considera preocupante, por su tendencia creciente que supera a la del desempleo, es el de la población subocupada que en mayo representaba 7.5% de la población ocupada, más del doble que la desempleada. 

En esta revisión, sorprende el ritmo con el cual ha crecido la tasa de condiciones críticas de ocupación, que incluye a personas que trabajan menos de 35 horas a la semana, las que trabajan más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y la que labora más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos. Esa tasa aumentó 3.5 puntos porcentuales en un año, pues de representar 15.5% de la población ocupada el primer trimestre de 2018, pasó a 19% en el mismo lapso de este año.

Otro dato que llama la atención de la ENOE es que del número de personas desocupadas, un 83.9% corresponde a personas con mayor nivel de instrucción, sólo 16% está representado por personas que no terminaron la secundaria.

Y las cifras siguen. Este repaso quizá no deja un buen sabor de boca, pero sí una mejor idea del mercado de trabajo en el país. Lo más lamentable es que detrás de las cifras hay personas y familias con una situación particular que padecen la precariedad laboral.

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