Gobierno de Puebla convierte repatriación de restos de migrantes en espectáculo

19 octubre, 2021

Cuando la pandemia de covid-19 golpeó a los Estados Unidos y empezó a cobrar la vidas de cientos de personas de la comunidad migrante poblana, los gobiernos de Puebla y federal tardaron en actuar para apoyar en la repatriación de los restos, y cuando lo hicieron desvalorizaron el trabajo de la sociedad civil y enaltecieron el suyo que, además, fue escaso

Texto: Ray Ricardez / Lado B

Foto:  puebla.gob.mx

PUEBLA.- La repatriación de restos de personas migrantes poblanas fallecidas por covid-19 en los Estados Unidos ha sido un proceso doloroso y complejo para las familias afectadas. Y entre el dolor y la pérdida, la comunidad poblana ha tenido que hacerse cargo de gran parte del problema, pues el gobierno de México poco he hecho y ha preferido enfocarse en la propaganda gubernamental.

Así lo dice Angelo Cabrera, líder comunitario migrante en Nueva York, quien cuenta que el apoyo del gobierno mexicano se ha limitado al traslado de cenizas sólo dentro de la República mexicana, mientras las personas afectadas han necesitado ayuda económica para cubrir los gastos funerarios y la agilización de los procedimientos administrativos del consulado para poder identificar y regresar los restos al país. 

De acuerdo con el Instituto Poblano de Asistencia al Migrante (IPAM), a partir de julio del 2020 hasta julio del 2021, se apoyó en la repatriación de los restos de 224 personas poblanas fallecidas a causa de covid-19 en los Estados Unidos —según una solicitud de información hecha por LADO B—. El Instituto especificó que para estos casos se dio el “Traslado de fallecido” pero sin hacer ninguna otra mención o referencia a algún otro apoyo.

El número de personas repatriadas con apoyo del gobierno estatal refleja la inseguridad migratoria que la comunidad poblana experimenta en aquel país debido a la poca ayuda y atención que han recibido en relación con todos los problemas que enfrentan, tales como desempleo, discriminación, violencia, y la repatriación de restos de quienes fallecieron durante la pandemia, considera Guillermo Yrizar, responsable de asuntos migratorios en el Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría (Idhie) y experto en temas de migración internacional. 

Asimismo, según Cabrera e Yrizar, la poca ayuda que se ha dado resultó ser más una cortina de humo para encarar la crítica de la sociedad civil contra las instancias gubernamentales ante su incapacidad de actuar frente a los fallecimientos y posteriores repatriaciones de connacionales en los Estados Unidos, creando con ello eventos en donde se enaltecen las repatriaciones realizadas con el apoyo público.

Datos del IPAM: la punta del iceberg

Foto: @Gob_Puebla | Twitter

De las 224 repatriaciones que el Ipam reportó en la solicitud de información, 193 corresponden a hombres y 31 a mujeres. La mayoría provienen de la ciudad de Nueva York y de zonas aledañas. De acuerdo con Yrizar, esta concentración poblacional podría darse debido a que en dicha región existe una fuerte red comunitaria que promueve la ayuda, además de una densa red consular y de instancias gubernamentales. Aún así, advierte que deberían investigarse más variables para determinar esto. 

Asimismo, para Yrizar estas cifras pueden “ser la punta del iceberg de una situación más complicada”, pues no incluyen las repatriaciones que fueron gestionadas por la comunidad migrante de allá y que nada tuvieron que ver con el rol del gobierno estatal.

Por su parte, Angelo Cabrera también cree que es un dato muy bajo comparado con el número total de  fallecimientos de migrantes, pues tan solo para agosto del 2020, el propio gobierno del estado ya reportaba 440 muertes de poblanas y poblanos en Estados Unidos, el doble de las repatriaciones reconocidas por la misma autoridad.

A esto se suman las familias que optaron por quedarse con las cenizas de sus seres queridos en el país del norte, tanto por voluntad propia como derivado de las complicaciones para repatriar los restos a México. 

Iniciativa de la sociedad civil

La ciudad de Nueva York se convirtió en el epicentro de la pandemia en marzo del 2020. Fue en ese entonces cuando, de acuerdo con Angelo Cabrera, las organizaciones comunitarias empezaron a proveer de ayuda a las personas migrantes afectadas. 

Cabrera recuerda que no había un plan de repatriación de los cuerpos a México por parte del gobierno cuando la crisis sanitaria ya había cobrado vidas en la ciudad. Por ello, antes de la intervención gubernamental, por ejemplo, ya había gente recaudando dinero para apoyar con los gastos funerarios a las familias afectadas, agrega. 

De esta forma, la sociedad civil migrante se organizó sin la ayuda de los gobiernos federal y estatal. El líder migrante narra que fueron ellas y ellos quienes iniciaron los trámites y programaron los viajes con personas voluntarias para llevar los restos de sus compatriotas de vuelta a México.

El procedimiento consistía en llevar la urna herméticamente sellada, junto con todos los documentos relacionados al acta de defunción de la persona, para avalar el proceso de retorno.

Fue hasta julio del 2020 que el gobierno del estado de Puebla ayudó con el traslado de restos e inició con las ceremonias de entrega de urnas; dos meses después de que Nueva York fuera considerada el epicentro de la pandemia.

“Hubo mucha presión comunitaria desde antes de julio, incluso yo diría que desde marzo, abril y mayo ya había una crítica muy fuerte de la sociedad civil organizada, de liderazgos comunitarios, pidiendo algún tipo de acción gubernamental”, testifica Guillermo Yrizar. “Después viene la intervención de Cancillería y del Instituto Poblano de Asistencia al Migrante pero hubo mucho trabajo previo por parte de la sociedad civil y mucha presión para que hicieran algo”, señala. 

No obstante, de acuerdo con Cabrera, en la comunidad migrante poblana no ha habido un solo caso que conozcan en el que el gobierno de Puebla haya cubierto el 100 por ciento de los gastos para el retorno de restos al estado. Él tiene presente que solo a algunas personas se les apoyó en el traslado de los restos, pero predominantemente de la Ciudad de México a su localidad de origen, y no de Estados Unidos a México. 

Aunado a esto, Cabrera cuenta cómo el proceso de repatriación ha sido extremadamente tedioso debido a la falta de acceso de la documentación necesaria para poder repatriar a sus connacionales. 

“Muchas de estas familias quedaron excluidas por la ineficiencia de la representación del gobierno mexicano a través de sus consulados aquí en Nueva York”, lamenta Cabrera. 

Un ejemplo de los trámites que se han tenido que realizar, explica, es el registro para declarar a la persona como fallecida en un hospital, que ha sido complicado hacerlo debido a la demora en la entrega de documentos por parte del consulado para identificar a las víctimas. Otro caso fue que, inicialmente, se necesitaba traducir el acta de defunción que les proporcionaban allá, elaborada en inglés, pues el consulado mexicano la solicitaba en español para que les dieran apoyo con el retorno de los restos (ahora ya no es necesario). Entre el dolor y la pérdida, las familias tenían que pagar a un traductor que les ayudara con el trámite.

En lo económico, prácticamente no ha habido apoyos del gobierno estatal ni federal para la repatriación de restos. Incluso el gobierno de Nueva York cubrió, en algunas ocasiones, una parte de los gastos funerarios, cuenta Cabrera. Sin embargo, las familias han quedado endeudadas, ya que las funerarias llegan a cobrar entre 10 mil y 15 mil dólares. 

Ceremonias de entrega de cenizas: un reality show

Foto: puebla.gob.mx

Mientras tanto, en Puebla se ha hecho promoción con el dolor de las víctimas, señalan Cabrera e Yrizar. El ejemplo más controversial de esto han sido las ceremonias de entrega de cenizas, mismas que, de acuerdo con el líder migrante “no eran necesarias” y fueron “una falta de respeto hacia las familias”, usando este momento para limpiar la imagen del gobierno por las críticas que recibió. 

“Creo que se usó el dolor de las familias poblanas para armarse un reality show de apoyo a los migrantes poblanos”, declaró Cabrera. “Fue una falta de respeto al dolor; yo creo que las familias no estaban esperando que [la entrega] hubiese sido de esta forma”, sentenció. 

Por su parte, Guillermo Yrizar opina que en este tipo de eventos hubo muy poco cuidado en el manejo de las formas hacia las familias, ya que parecía incluso una entrega de despensas y no una ceremonia de duelo. Para Cabrera, fue increíble que el evento incluso se transmitiera en redes sociales. 

Sobre esto último, Guillermo Yriza narra que el gobierno le negó los datos de repatriación al Idhie alegando cuestiones de privacidad para las personas involucradas, lo que hoy en día le parece incongruente, dado que en estas ceremonias mostraban el rostro y nombres de las familias y las víctimas. 

Así, para el responsable del Instituto faltó poner en el centro a las víctimas y la dignidad de las personas que estaban y de las que fallecieron.

Aunado a ello, para Yrizar, estos eventos no reconocieron el rol de la sociedad civil en los esfuerzos por repatriar y ayudar a quienes habían perdido a familiares en los Estados Unidos a causa de esta enfermedad, al grado de simular o dar a entender que fue una iniciativa del gobierno del estado, que actuó con “rapidez, eficiencia y sensibilidad”. 

Para Cabrera, este reality show desvalorizó el trabajo que las organizaciones no gubernamentales han estado haciendo para enfrentar la pandemia. “Si en verdad hubieran querido darle este valor y respeto a los migrantes fallecidos por covid, hubiesen empezado desde el respeto a la familia en proveer todos los apoyos a través de la documentación y apoyos para cubrir los gatos”, demanda Cabrera. 

Foto: puebla.gob.mx

No obstante, el responsable del Idhie considera que es positivo que se reconozca a la comunidad migrante poblana en los Estados Unidos aunque sea en estos eventos, ya que, si bien no se hablaba de la labor de la sociedad civil, sí se habló de la vida y trabajo de las y los migrantes allá. Pero “es una lástima que tengan que morir para que se les reconozca”, señala. 

“No tenemos que esperar a que pasen estas tragedias, no tenemos que esperar a que cientos de poblanas y poblanos fallezcan para reconocer las contribuciones que hacen al país” agrega Guillermo Yrizar. 

Sobre el tema de los apoyos gubernamentales, el responsable del Instituto opina que es bueno que haya llegado eventualmente alguna ayuda o respuesta, sin embargo, considera que esta llegó a destiempo y le quitó relevancia e importancia al papel de la sociedad civil en Nueva York y otras partes de Estados Unidos para apoyar a las personas. 

“Actuaron hasta que la comunidad empezó a crear formas de poder ayudar a sus connacionales”, concluyó Angelo Cabrera. 

*Este trabajo fue realizado por Lado B, que forma parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie. Aquí puedes consultar el original.

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