Los migrantes que alimentaron a NY

27 junio, 2021

Archivo: Familiares de mexicanos fallecidos por la Covid-19 en Nueva York asisten a una ceremonia en la Catedral de San Patricio, en Manhattan. Despiden los restos de más de 250 personas antes de ser repatriadas a México en un vuelo de la Fuerza Aérea en julio del 2020

Miles de mexicanos indocumentados en Nueva York perdieron la salud, el empleo y la vivienda por la pandemia de covid-19. Los gobiernos de México y Estados Unidos no respondieron a sus necesidades. Pero otros migrantes les tendieron la mano y construyeron poderosas redes que alimentaron, sanaron y protegieron a los más vulnerables. Un ensayo fotográfico del especial Redes migrantes en la pandemia

Fotos: Ximena Natera

Decenas de organizaciones voluntarias ofrecieron despensas alimentarias, ayudas financieras para el pago de rentas, medicamentos y orientación relacionada con servicios hospitalarios y repatriación de cuerpos.

Son hombres y mujeres que han dedicado su tiempo libre a apoyar a migrantes mexicanos más vulnerables durante la pandemia de covid-19. Su trabajo aún no termina y tampoco la lucha de las personas migrantes por una vida mejor.

Este ensayo fotográfico realizado por Ximena Natera forma parte de Redes migrantes en la pandemia una investigación de Conexión Migrante en alianza con la Fundación Gabo.

Mott Haven, en el Bronx, uno de los barrios más pobres de la ciudad, fue también uno de los más afectados.
 
La Boutique Emanuel, especializada en bautizos y 15 años, se convierte en food pantry una vez al mes. Maribel Madrid, dueña del establecimiento y residente de la zona, se alió al inicio de la pandemia con La Coalición Mexicana para el desarrollo de la familia y atiende a 60 familias mexicanas viviendo en Sunset Park, Brooklyn, una de las comunidades mexicanas más grandes de la ciudad
Un mapa de Queens, el distrito metropolitano más grande y diverso de la ciudad de Nueva York, indica todos los puntos de entrega de comida que distribuye semanalmente el Centro Comunitario La Jornada: aproximadamente 7 mil despensas. La zona norte de Queen alberga el centro hospitalario Elmhurst, considerado el epicentro de la epidemia en Estados Unidos. En Corona, Queens, un grupo de vecinos liderados por Chalino, migrante mexicano, organizan un pequeño centro de atención ciudadana donde se despacha comida, se hacen pruebas de covid y jornadas de vacunación para la población mayormente migrante.
Pedro Rodriguez, quien migró a Nueva York hace décadas, es saludado por uno de sus colaboradores de La Jornada. Rodriguez que ha dedicado su retiro a trabajar en centros de alimentos y peleo por años con el gobierno local para usar el centro recreativo de una unidad habitacional subsidiada que había sido inutilizado por 10 años. La jornada abrió sus puertas a la comunidad la misma semana que la ciudad entró en cuarentena. 
A través de donativos privados, una campaña de Go Fund Me, recursos públicos y el banco de alimentos de la ciudad de Nueva York, La Jornada ha logrado recolectar, preparar y distribuir cientos de toneladas de comida y artículos básicos para familias. Su atención se centra, especialmente, en familias con niños, adultos mayores o que han perdido alguno de sus miembros debido a la pandemia
Una voluntaria de Conexión Migrante apunta los datos de miembros de la comunidad que asisten a recoger despensa en el Barrio de Corona, Queens.
Familias esperan en linea por la entrega de alimentos y pruebas de covid gratuitas en el barrio de Corona, Queens. En Marzo 2020 Javier Correa, conocido como Chalino, comenzó a repartir comida preparada por su pareja a los vecinos que habían perdido trabajo. A un año de la pandemia, Chalino reparte casi 300 despensas por semana y trabaja con 10 voluntarios de la comunidad
Una voluntaria entrega comida en Corona, Queens
La familia Romero vive en un edificio que tiene decenas de departamentos y que carece de áreas comunes seguras. Muchos de los inquilinos son trabajadores esenciales. Cuando la Covid-19 llegó a Nueva York, se esparció como fuego en todos los pisos de este inmueble de Mott Haven, en El Bronx.
Antonio Romero y su hijo Rey en su departamento de Mott Heaven. En mayo de 2020, María Moro, esposa de Antonio y madre de cuatro hijos, murió en un hospital al norte de Manhattan debido al coronavirus. Antonio, por su parte, ha sufrido serias secuelas por la Covid-19 y perdió su trabajo como cocinero en Brooklyn.

Maria Moro, originaria de San Juan Huiluco, Puebla, había vivido con su familia en Nueva York desde el 2001, dos de sus cuatro hijos son menores de edad y ciudadanos estadounidenses. Fue ama de casa y vendía botanas mexicanas en una esquina cercana a su casa.
La familia Romero tardó un mes en recuperar los restos de María y gastaron más de 7 mil dólares en cremarlos. Decidieron no enviar las cenizas a México para poder estar cerca de ella. En la habitación que compartía la pareja, Antonio le hizo un altar a María con las flores que más le gustaban.

La familia no fue elegible para ninguno de los estímulos fiscales otorgados por los gobiernos federal y estatal de Estados Unidos ni recibió apoyo del consulado mexicano. Para solventar los gastos de la casa, Rey tomó un empleo de medio tiempo y Antonio, que aún no termina de restablecerse, retomó el negocio de antojitos mexicanos que tenía su esposa.
Xiomara, Olga y Yandel, familiares de René Gordillo, migrante mexicano fallecido a causa de la pandemia en Nueva York.
Cuando René murió la familia se deshizo de los muebles de la casa, con la preocupación de que pudieran ser fuente de contagio para los niños. A un año de entonces, no han podido terminar de amueblar la casa. Bay Ridge, Brooklyn.
Prudencio y Hicham, ambos miembros de la Iglesia Luterana El Buen Pastor, en Bay Ridge, coordinan la entrega de despensas para familias de las colonias cercanas. Se les pide a las familias que donen un dólar. Esos recursos permiten a los voluntarios comprar arroz, harina de maíz y frijoles, para adecuar las despensas a la dieta latinoamericana.
Tatiana, originaria de Ecuador, llegó a La Jornada cuando cuatro adultos de su hogar se quedaron sin empleo. Todos los ahorros de la familia se fueron a pagar alquiler y se quedaron sin recursos para comer. Cuando llegó al banco de alimentos se encontró con un escenario apocalíptico: el lugar estaba rebasado y miles de personas pedían ayuda. Decidió convertirse en voluntaria y ahora coordina el trabajo de otras personas que ayudan en la entrega de alimentos.
Los cubrebocas se volvieron parte de la vida cotidiana en el Bronx después e que estalló la pandemia.
Mujeres hacen fila para registrarse en la entrega de despensas en Corona, Queens.

Periodista visual especializada en temas de violaciones a derechos humanos, migración y procesos de memoria histórica en la región. Es parte del equipo de Pie de Página desde 2015 y fue editora del periódico gratuito En el Camino hasta 2016. Becaria de la International Women’s Media Foundation, Fundación Gabo y la Universidad Iberoamericana en su programa Prensa y Democracia.

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