Experiencia de familias, clave para enriquecer nuevo mecanismo forense

2 junio, 2020

El Ejido 7, ubicado en Ciudad Mante Tamaulipas, México, fue utilizado por miembros del crimen organizado, del grupo delictivo denominado los “Z” para tener cautivos a las personas secuestradas y asesinarlas para después incinararlas. El Grupo Mylinalli Red ha denunciado estos lugares y su trabajo de recolección de restos humanos inicio este 12 de mayo del 2019.

Antes de la publicación del Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense, colectivos y familiares de personas desaparecidas han arrancado ya con trabajos de exhumación e identificación. Su experiencia es fundamental

Texto: Daniela Rea

Fotos: Mónica González y Heriberto Paredes

En marzo de este año se publicaron los lineamientos del Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense con el que se busca identificar los cuerpos de personas que están en fosas comunes o que han sido recuperados de fosas clandestinas. Una tarea que hasta ahora se calcula en unos 30 mil cuerpos a nivel nacional.

Antes de que existiera este mecanismo, colectivos y familiares en los estados del país han arrancado ya con trabajos de exhumación e identificación, experiencia que puede ser aprovechada para enriquecerlo.

Como Coahuila que, en 2017, arrancó el Plan de Exhumación de Identificación forense que ha exhumado 134 cuerpos y ha entregado seis a familiares

Blanca Martínez, directora del Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, dice a Pie de Página que si bien se logró un mecanismo, éste tiene limitaciones. Sólo a solicitud de los gobiernos estatales el mecanismo puede intervenir. Además de que no se menciona la creación de un grupo para dedicarse exclusivamente a trabajarlo. Martínez también lamenta que este mecanismo no tenga autonomía en el diseño, sólo en lo técnico.

Ese mecanismo tiene que empezar por algún lado. Por la experiencia que hemos adquirido creemos que se tiene que arrancar de manera piloto. Hay tres estados que pueden ser los pilotos por las experiencias: Veracruz, el marcaje de las familias a la Fiscalía Estatal, Tamaulipas y su modelo de panteón forense en Miguel Alemán, Chihuahua por la experiencia con el EAAF en la identificación de mujeres desaparecidas y los servicios periciales con los que cuenta ahora, y Coahuila, por el trabajo que tenemos estos años”, dice Martínez.

Desde la experiencia de trabajar dos años el Plan Estatal en Coahuila, además sugieren tener personal enfocado exclusivamente al mecanismo forense: “no dividirlo en chamba del día a día, porque no se termina nunca”, agrega. 

Además de la experiencia del Plan en Coahuila, está la experiencia  del Equipo Argentino de Identificación Forense que ha acompañado diversas exhumaciones e identificaciones en México. En Chihuahua, por ejemplo, junto con el gobierno estatal, trabajó la identificación de restos calcinados en ranchos de la región de Cuauhtémoc. 

En una entrevista publicada en Pie de Página sobre ese trabajo realizado en Chihuahua, Mercedes Doretti dijo que no todos los cuerpos o restos sin identificar son de tal complejidad como restos calcinados o disueltos en ácido, por lo que se debe avanzar en los otros cuerpos en lo que se tiene la capacidad científica para identificar los restos complejos.

“Estos casos complejos (huesos calcinados) necesitan un tratamiento especial, pero hay una enorme cantidad de restos en el país que no están en esa situación y eso tendría que permitir muchos más resultados en términos de identificación. Por lo menos la idea nuestra es que hay que hacer una división de personas que trabajen casos complejos y otra que avance con la enorme cantidad de restos con complejidad baja o media”, dijo entonces Doretti.

También dijo: “Es difícil encontrar a una familia que no haya sido testeada (es decir, que no se le hayan hecho pruebas de ADN). Casi todos están testeados, con genética y con huellas. ¿Cómo puede haber 60 mil desaparecidos y 30 mil cuerpos sin identificar -en números redondos-? No puede ser que esos 30 mil no sean de algunos de esos desaparecidos. Algo está pasando con los cruces de bases de datos que no está funcionando. La información está en el sistema, pero no fluye para producir identificaciones”.

Foto: Heriberto Paredes

Evaluar el plan

A dos años de haberse iniciado, el plan en Coahuila tiene un corte de caja de 87 cuerpos inhumados de fosas comunes individuales y 47 cuerpos de una exhumación masiva en Saltillo. De ese total de 134 cuerpos, se han identificado 9 y entregado 4 a sus familiares.

“Estamos conformando un equipo coordinador para evaluar el plan, porque tenemos que ver si se está siguiendo una ruta correcta, efectiva en la exhumación, identificación y entrega de los cuerpos a sus familias. Después de estos dos años de trabajo y luego de conocer la experiencia de Tamaulipas y Veracruz, vimos que hay otras formas de trabajar que vale la pena evaluar”, dice a Pie de Página Blanca Martínez.

En Coahuila la ley de identificación forense del 2016 -la primera que surgió en el país- creó una Mesa de coordinación forense que decidió trabajar la exhumación de fosas comunes en los panteones a partir de la metodología de la Cruz Roja: identificar las averiguaciones previas con cuerpos no identificados, revisarlas para ver si tienen posibilidad de identificación e ir a exhumar esos cuerpos a los panteones. Es decir: trabajar con cuerpos registrados.

En la propuesta inicial no estaba hacer exhumaciones masivas, pero se hizo una en noviembre del 2019 en la ciudad de Saltillo, donde se exhumaron 47 cuerpos.

“A partir de la exhumación masiva de noviembre en Saltillo pensamos que sí se puede hacer exhumación masiva. También lo vimos a partir de lo que trabajaron en Tamaulipas (con la creación de un panteón forense en el cual concentraron los cuerpos no identificados de otros panteones) o a partir de la experiencia de Colinas de Santa Fe, en Veracruz”.

Si bien apenas se han exhumado 134 de los más de mil cuerpos que se calcula hay en el estado, la concentración de averiguaciones previas y su análisis es un gran avance que permitió avanzar y aprender, dice Martínez. 

“Tenemos que terminar de exhumar panteones con exhumaciones masivas y a la par trabajar la exhumación e identificación en campo abierto. Propusimos equipos concentrados en identificación a campo abierto, para panteones y no lo hemos logrado. Los recursos humanos y materiales se siguen compartiendo entre la emergencia forense y el día a día”, dice Martínez. 

Empujar el trabajo local

En el mes de mayo el Movimiento por nuestros desaparecidos en México organizó una conversación en Facebook sobre el mecanismo forense, en la que participó Yolanda Morán del grupo Búscame. 

En su intervención dijo que la familias a nivel local tienen que empujar convenios para que los estados atraigan el trabajo del Mecanismo extraordinario. También urgió a que se abra la documentación de los cuerpos para ser identificados.

Reportera. Autora del libro “Nadie les pidió perdón”; y coautora del libro La Tropa. Por qué mata un soldado”. Dirigió el documental “No sucumbió la eternidad”. Escribe sobre el impacto social de la violencia y los cuidados. Quería ser marinera.

Fotógrafa egresada de Ciencias Políticas de la UNAM. Ha colaborado en distintos medios y revistas nacionales e internacionales. Obtuvo la beca Fonca en la edición 2009-2010 y 2013-2014 Premio Nacional de Periodismo 2011 de Fotografía por el proyecto Geografía del Dolor. Premio Nacional de Periodismo 2006 otorgado por el Club de Periodistas de México y el IPN en categoria Fotografía Reportaje por su trabajo de migrantes en la frontera de Sonora y Arizona.

Fotógrafo y periodista independiente residente en México con conexiones en Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Cuba, Brasil, Haití y Estados Unidos.

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