23 agosto, 2026
Apenas el 3 % de las tierras agrícolas de Gaza permanece accesible y sin daños, mientras la expansión de la llamada “Línea Amarilla” reduce aún más el terreno disponible para producir alimentos
Texto: Camilo Ocampo
Foto: Organización Internacional para las Migraciones
CIUDAD DE MÉXICO. – En la Franja de Gaza, cultivar la tierra se ha vuelto cada vez más difícil. Solo el 3 % de las tierras agrícolas permanece accesible y en condiciones de ser utilizado sin rehabilitación, de acuerdo con una evaluación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Centro de Satélites de las Naciones Unidas (UNOSAT).
El estudio señala que apenas 448 hectáreas pueden utilizarse de manera inmediata; otras 3643 hectáreas siguen siendo accesibles, pero están dañadas y necesitan trabajos de rehabilitación antes de volver a producir.
En total, unas 4091 hectáreas de tierras agrícolas continúan siendo accesibles, apenas el 27 % de la superficie agrícola de Gaza.
La situación ha empeorado incluso después del supuesto alto el fuego: la superficie agrícola que permanece accesible y sin daños disminuyó un 25,5 %, al pasar de 601 a 448 hectáreas.
Las mayores reducciones se registraron en Deir al-Balah y Jan Yunis, dos de las ciudades más importantes, ubicadas en el centro y sur de la Franja de Gaza, respectivamente. Ambos municipios tienen costa hacia el mar Mediterráneo en su lado oeste y limitan al este con la frontera de Israel.
La FAO atribuye esta caída principalmente a las restricciones para llegar a las tierras. Una de las principales razones es la expansión hacia el oeste de la llamada “Línea Amarilla”, una demarcación que separa el territorio controlado por palestinos (al oeste) del área ocupada por el ejército de Israel, que, a pesar de los compromisos internacionales acordados en octubre de 2025, las fuerzas de ocupación sionistas han desplazado de forma unilateral su delimitación cientos de metros hacia el oeste, lo que ha provocado que entre el 50 % y el 60 % del territorio de la Franja de Gaza se encuentre actualmente bajo el control militar de Israel.
En la práctica, el desplazamiento de esta línea también significa que terrenos que antes podían ser alcanzados por agricultores quedan fuera de su acceso. En Rafah, la situación es especialmente grave: el 97,2 % de las tierras agrícolas y el 98,4 % de los invernaderos son inaccesibles.
La FAO advierte que esta pérdida de acceso reduce todavía más el espacio disponible para producir alimentos, incluso cuando algunas tierras y bienes agrícolas permanecen físicamente intactos.
El problema no termina con el acceso al terreno. Los agricultores enfrentan escasez de semillas, fertilizantes, combustible, sistemas de riego y otros insumos. Los ganaderos tienen dificultades para conseguir alimento para sus animales, medicamentos y servicios veterinarios.
Antes de que las hostilidades se intensificaran en octubre de 2023, la agricultura representaba alrededor del 10 % de la economía de Gaza y sostenía los medios de vida de más de 560 000 personas.
Por eso, recuperar las tierras no significa únicamente volver a sembrar. También implica recuperar una de las principales fuentes de alimento e ingresos de la población.
La pérdida de acceso a las tierras agrícolas también tiene una dimensión jurídica. El Protocolo I adicional a los Convenios de Ginebra establece protección para los bienes indispensables para la supervivencia de la población civil. Entre ellos se encuentran los alimentos, las zonas agrícolas, las cosechas y las instalaciones de agua.
El artículo 54 prohíbe atacar, destruir, retirar o inutilizar esos bienes cuando su finalidad sea privar de ellos a la población civil o provocar su desplazamiento. Por ello, las restricciones que impidan a la población acceder a tierras necesarias para producir alimentos pueden entrar en conflicto con las obligaciones de protección establecidas por el derecho internacional humanitario, dependiendo de las circunstancias y de la finalidad de esas medidas.
Ayúdanos a sostener un periodismo ético y responsable, que sirva para construir mejores sociedades. Patrocina una historia y forma parte de nuestra comunidad.
Dona