Quiero pensar que no hay conclusiones o finales definitivos. Que un adiós puede ser más positivo de lo que estamos acostumbradas a reconocer. Que un espacio de opinión, como una planta que se riega, como todo lo que está vivo, tiene ciclos. Que los duelos nos transforman y pueden llegar a ser oportunidades. Que la pausa es el mejor fertilizante para la reflexión
Un último deseo












