Hemos contribuido a la creación de una disparidad generacional y hemos perpetuado ciclos de violencia, pobreza, desplazamiento forzoso y más desigualdades en el marco de crisis olvidadas como las de Bangladesh, República Centroafricana, Chad, Líbano, Yemen, entre otras. ¿Cuándo comprenderemos que cada niño tiene derecho a educarse en un ambiente seguro? Solo lo lograremos en cuanto comencemos a educar nuestros corazones así como educamos nuestras mentes
Educar la mente sin educar el corazón no es educación












