Con la consigna de “Nada que celebrar” miles de madres de desaparecidos salieron a las calles de 13 estados del país para reclamar a las autoridades que busquen y encuentren a sus hijos. La Marcha de la Dignidad Nacional contrastó con el festejo de millones de familias que abarrotaron restaurantes por el “Día de la Madre” y con el ánimo de la ceremonia que encabezó el presidente en el Palacio Nacional. Esta es una crónica en tres tiempos de un país que a veces cuesta asimilar
“¿Qué vale más: nuestros hijos o la gasolina?”












