Esa noche, en ese hospital de Cárdenas, no hubo necesidad de intubar a ninguno de los pacientes. Así que hubo oportunidad de saludar a cada uno de ellos, con el rol de algún familiar, y así evitar que se deprimieran. Esta es la jornada de Año Nuevo de las enfermeras en la línea de fuego.
“Sujetamos sus manos, para decirles Feliz Año”












