Las esporas de Ángel Aguirre: la detención no acaba con sus redes de poder

15 agosto, 2026

Dirigentes estudiantiles de la normal Ayotzinapa se manifestaron en el parador del Márquez y bloquearon intermitentes la autopista del Sol exigieron no excluir al ex presidente de la república Enrique Peña Nieto de las investigaciones que se siguen por el caso Ayotzinapa, también que el ex procurador Enrique Murillo Karam aporte todo lo que sabe en torno a la desaparición de los normalistas porque su actuar en la construcción de la llamada verdad histórica tuvo que haber sido motivado por un interés importante.

Ángel Aguirre Rivero fue detenido y vinculado a proceso por el caso Ayotzinapa, pero la estructura política que construyó durante años permanece dispersa entre Morena, PRI y Movimiento Ciudadano, con la mirada puesta en la sucesión de 2027

Texto: Camilo Ocampo

Foto: Cuartoscuro

CIUDAD DE MÉXICO. – El exgobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre Rivero, fue vinculado a proceso por el delito de desaparición forzada, luego de haber ordenado ocultar y destruir evidencias relacionadas con el caso Ayotzinapa en septiembre de 2014. Sin embargo, su detención pone sobre la mesa la permanencia de cacicazgos políticos que continúan operando en Guerrero, enraizados en distintos partidos, de cara a las elecciones de 2027.

Aguirre gobernó Guerrero en dos periodos. El primero, como gobernador sustituto, de marzo de 1996 a marzo de 1999, después de que Rubén Figueroa Alcocer se separara del cargo tras la matanza de Aguas Blancas. El segundo, como gobernador constitucional, del 1 de abril de 2011 al 24 de octubre de 2014, cuando dejó la gubernatura en medio de la crisis provocada por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Aguirre, sin embargo, nunca se alejó de la vida política. En 2015, en el seno del Partido de la Revolución Democrática (PRD), su hijo, Ángel Aguirre Herrera (fallecido), fundó una corriente interna de influencia regional llamada Izquierda Progresista de Guerrero (IPG), conocida coloquialmente como el «aguirrismo», que se desenvuelve como un grupo pragmático con operadores distribuidos estratégicamente en múltiples partidos de la entidad, incluidos Morena, Movimiento Ciudadano (MC) y el PRI.

Esta corriente política se sostiene en una red de lealtades con alcaldes, líderes transportistas y organizaciones sociales locales que, con el tiempo, se han ido consolidando con una fuerte presencia en el estado sureño.

Más que en la formación de cuadros políticos e ideológicos, basa su fuerza en el clientelismo, la negociación de cuotas y la cooptación de liderazgos al estilo de la vieja usanza priista.

Un aguirrismo acéfalo de caras visibles

El propio Ángel Aguirre, antes de su detención, declaró públicamente desde su cuenta de X que el aguirrismo funciona con «autonomía» y que sus operadores están distribuidos libremente en el ecosistema electoral de Guerrero, de cara a los procesos de sucesión de 2027.

No obstante, la detención y el procesamiento penal del exgobernador han obligado a muchos de estos integrantes a replegarse y a diluir su identidad aguirrista dentro de las siglas de los distintos partidos y movimientos para proteger sus intereses políticos. Pero el pasado ahí está.

Una de las primeras en desmarcarse de esta corriente fue la senadora con licencia, quien busca la gubernatura del estado por Morena, Beatriz Mojica, quien fungió como secretaria de Desarrollo Social durante el gobierno de Aguirre, además de ser candidata a gobernadora por el PRD en 2015. Ella es una de las herederas políticas más visibles de la estructura del aguirrismo.

Pese a su distanciamiento de esta facción política, ha recibido el respaldo de diversos personajes que apoyaron a Aguirre hasta el último minuto y un poco más de su libertad.

Recientemente, durante una asamblea en la Costa Chica, recibió el respaldo político de Humberto Zapata Añorve, un operador político aguirrista en esa región, quien, además, durante el segundo mandato de Ángel Aguirre como gobernador, se desempeñó como secretario de Desarrollo Rural del Gobierno del Estado. En este cargo, operó la entrega de recursos, apoyos al campo y programas agrícolas estatales de forma coordinada con dependencias federales como SAGARPA.

Además, al equipo de trabajo de Mojica se han incluido perfiles de la camada política del exgobernador, como el exdiputado local Óscar Díaz Bello; la exdiputada local y exalcaldesa de Atoyac, Yanelly Hernández Martínez; el exalcalde de San Marcos, Tomás Hernández Palma, y el líder transportista Rogelio Hernández Cruz, este último amigo y operador cercano de Aguirre Rivero.

Otra de las personas que buscan la gubernatura en Guerrero es Esthela Damián, quien ha transitado por varios partidos. Comenzó con el PRD, para luego pasar por Movimiento Ciudadano, después brincar a Morena y terminar como consejera jurídica de Claudia Sheinbaum.

Esthela Damián llega a la política de Guerrero después de transitar por distintos partidos. Comenzó su trayectoria en el PRD, posteriormente pasó por Movimiento Ciudadano y después se incorporó a Morena, hasta llegar a desempeñarse como consejera jurídica de Claudia Sheinbaum.

A diferencia de Mojica, Damián no formó parte del equipo de trabajo de Ángel Aguirre ni existen elementos para vincularla directamente con el exmandatario. Lo que sí ocurrió fue que Juan Manuel Saidi, quien se desempeñó como subsecretario de Turismo durante la administración de Aguirre, en Taxco de Alarcón organizó un evento en ese municipio en respaldo de Damián. Sin embargo, ella ha buscado distanciarse de ese grupo político y de cualquier vínculo con el exgobernador.

Junto a ellas aparece el nombre del rector de la UAGRO, con licencia para competir en la contienda interna de Morena, Javier Saldaña Almazán. Su relación con Ángel Aguirre tiene claroscuros; destaca históricamente por su estrecho vínculo político, colaboraciones institucionales y controversias financieras y judiciales en el estado.

En julio de 2014, durante el mandato de Aguirre, el rector denunció que el crimen organizado extorsionaba y exigía «cuotas» a la UAGRO, e incluso llegó a privar momentáneamente de la libertad al director de adquisiciones de la universidad. En respuesta por parte del Estado, Saldaña y Aguirre sostuvieron reuniones para intervenir en la seguridad de las sedes universitarias a través de la entonces Procuraduría del Estado.

Sin embargo, hubo un rompimiento luego de que Ángel Aguirre solicitara licencia a su cargo de gobernador en octubre de 2014, debido a la crisis social, y la relación administrativa sufrió un fuerte impacto. En noviembre de 2014, Saldaña Almazán denunció públicamente que Aguirre dejó el cargo sin depositar cerca de 200 millones de pesos del subsidio ordinario destinados a la universidad. Esto provocó un grave déficit financiero que puso en riesgo el pago de salarios de más de 6 mil trabajadores universitarios.

Pero el académico no perdió el respaldo de la fuerza política de un sector del brazo político del exgobernador. El propio Aguirre reconoció que el exalcalde de Petatlán, Perfecto Javier Aguilar Silva, y su gente son integrantes de su estructura en la Costa Grande que respaldan al universitario.

Abelina López Rodríguez es otro de los nombres que muestran cómo las redes políticas tienen injerencia. La alcaldesa de Acapulco solicitó licencia para buscar la candidatura del partido y, según Aguirre, cuenta con el respaldo de la Organización Unida de Autos de Alquiler (OUAA).

El vínculo con este sector tendría antecedentes desde 2006, cuando dirigentes de la organización manifestaron su apoyo al entonces candidato al Senado. Este apoyo inicial sirvió como base para que la red política de Aguirre mantuviera una fuerte influencia en los gremios transportistas durante sus campañas posteriores, como la que lo llevó a la gubernatura de Guerrero en 2011.

El aguirrismo en otros partidos

El ex gobernador Ángel Aguirre Rivero reapareció en un mitin del PRD para apoyar a los candidatos Luis Estephano Cervantes García y Toño Gaspar. FOTO: CUARTOSCURO.COM

La huella del aguirrismo también alcanza a Movimiento Ciudadano. El propio Aguirre reconoció que algunos de sus operadores mantienen presencia en ese partido, cuya relación con el exmandatario tiene, además, un antecedente electoral: en 2011 llegó a la gubernatura como abanderado de una coalición formada por el PRD, el PT y Convergencia, fuerza política que posteriormente dio paso a MC.

Sin embargo, los emecistas aún no han destapado a quien contenderá por el estado.

En el caso del PRI, la relación resulta menos definida. Aguirre habló de versiones sobre un posible acercamiento entre Alberto Catalán Bastida y Manuel Añorve.

Catalán Bastida ha sido históricamente uno de los operadores más leales de Aguirre. Creció políticamente bajo el cobijo de la corriente Izquierda Progresista de Guerrero e, incluso, bajo la influencia del ahora preso, llegó a ser presidente estatal del PRD en Guerrero (2020-2023).

Tras la pérdida de registro del PRD, Catalán ha continuado fungiendo como el principal defensor público de la figura de Aguirre, incluso frente a su detención y vinculación a proceso.

Por otro lado, Aguirre y Añorve protagonizaron una de las batallas electorales más encarnizadas de Guerrero. En 2011, Aguirre renunció al PRI porque el partido le dio la candidatura a la gubernatura a Manuel Añorve. Aguirre se fue a la izquierda —PRD, Convergencia y PT— y lo derrotó en las urnas.

Después hubo reconciliación y estrategia de la diáspora. Con los años, la enemistad quedó atrás para dar paso a pactos de supervivencia política. Ambos operan en mutuo acuerdo. La estrategia de Aguirre consiste en apostar a todas las canastas para no perder en ninguna: mientras manda a operadores como Alberto Catalán al PRI a coordinarse con Añorve, permite que otros cuadros de su corriente IPG se dispersen en Morena y en Movimiento Ciudadano.

Es decir, Alberto Catalán funciona como el vaso comunicante y operador de campo que materializa los acuerdos de cúpula entre el senador priista Añorve y el exgobernador Ángel Aguirre, permitiendo que el grupo aguirrista mantenga cotos de poder e interlocución en el PRI actual.

Lo que aparece rumbo a 2027 es, más bien, un entramado político fragmentado. Quienes alguna vez formaron parte del círculo de Aguirre, así como operadores y liderazgos regionales ligados a su estructura, hoy se encuentran repartidos entre diferentes partidos, candidaturas y proyectos.

Aunque Aguirre sostiene que el aguirrismo actúa de manera autónoma y que él no dicta línea, su propia descripción permite advertir que aquella estructura no desapareció. Tras la salida del poder y ahora con su procesamiento, sus integrantes se dispersaron y adoptaron nuevas identidades partidistas, pero conservaron vínculos construidos durante años.

La pregunta de fondo es si esa red permanecerá dividida entre proyectos individuales o si, ante la sucesión de 2027, sus distintas piezas volverán a articularse para disputar un espacio de poder en Guerrero.

Camilo Ocampo