18 abril, 2026

Sin la presencia de Conagua ni de la SAMA, el Movimiento en Defensa del Río Atenco expuso este viernes las inconsistencias técnicas del proyecto Milpillas en Zacatecas y denunció que el gobierno estatal pretende desviar el 92 por ciento del afluente para abastecer a la industria cervecera y minera
Texto: Alejandro Ruiz
Foto: Adolfo Vladimir / Cuartoscuro
CIUDAD DE MÉXICO. – Habitantes de comunidades, ejidos y la cabecera municipal de Jiménez del Teul y Sombrerete, integrantes del Movimiento en Defensa del Territorio y del Río Atenco, realizaron este viernes una Reunión Pública de los Pueblos en rechazo al proyecto de la presa Milpillas, megaproyecto hídrico que consideran una amenaza a su supervivencia y al equilibrio ecológico de la región.
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La reunión, realizada en Jiménez del Teul —donde fluye el río Atenco—, se llevó a cabo en respuesta a la convocatoria emitida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para celebrar el encuentro oficial en Sombrerete, Zacatecas, una decisión que el movimiento calificó como un acto de «discriminación» y «simulación institucional» que vulnera su derecho a una participación efectiva y significativa.
«No reconocemos las determinaciones y acuerdos a los que lleguen la Semarnat y el promovente del proyecto en Sombrerete», declaró el Movimiento en un pronunciamiento público. «Esta decisión nos excluye de un proceso que, por mandato legal y ético, debería garantizar nuestra participación efectiva. Viola los compromisos del Estado mexicano establecidos en el Acuerdo de Escazú, al imponer barreras logísticas y de seguridad a comunidades que ya enfrentamos condiciones de riesgo».
Durante el encuentro, los asistentes refutaron el argumento oficial de que el agua del río Atenco se «desperdicia» al fluir hacia el mar. «Es una mentira. El río Atenco por años ha regado nuestras milpas, el frijol, la calabaza, los guayabos y los naranjos. Ha dado de beber al venado, al jabalí y al pájaro carpintero. A su paso nutre de vida todo», expresaron.
Frente a la postura gubernamental, el movimiento exige la cancelación inmediata del proyecto y que «nos dejen en paz». Denuncian que desde hace una década, la amenaza de la construcción de la presa ha significado «acoso constante» para las comunidades.
Testimonios de habitantes que acudieron a la jornada señalaron directamente a los intereses industriales como el verdadero motor del megaproyecto. «Ellos argumentan que quieren el agua para la gente de Zacatecas, pero no es cierto. La quieren para hacer negocio, para venderla a las mineras y a la industria cervecera», denunció un habitante de Jiménez del Teul.
El testimonio local coincidió con los datos duros presentados en el evento por académicos especialistas, quienes evidenciaron la inviabilidad técnica de la obra. Según las exposiciones, el déficit hídrico de la zona conurbada de Zacatecas asciende a aproximadamente 265 millones de metros cúbicos anuales, mientras que la presa Milpillas —incluso con las cifras más optimistas— apenas aportaría 41 millones de metros cúbicos. Sin embargo, cálculos más recientes y precisos sitúan el aporte real en apenas 28 millones de metros cúbicos.
«Se necesitarían no siete, sino hasta trece presas Milpillas para cubrir el déficit real», explicó uno de los asistentes tras escuchar las ponencias técnicas. «Ahí hay muchas incongruencias de Conagua y la Secretaría del Agua y Medio Ambiente (SAMA). Por eso no vinieron a esta reunión, porque no quieren que les restrieguen la verdad en la cara».
El movimiento denunció que ni la SAMA ni la Comisión Nacional del Agua (Conagua) acudieron a la reunión de Jiménez del Teul, pese a que ahí se encuentra el cauce que pretenden intervenir. En contraste, durante la madrugada del viernes, personal técnico de la Semarnat acudió al lugar para instalar equipo y realizar un enlace con la reunión oficial en Sombrerete.
«Les pregunté por qué no hacían el evento aquí si el río está en Jiménez y no en Sombrerete. Solo me dijeron que ellos eran el equipo técnico para enlazar las transmisiones. ¿Qué tiene que ver Sombrerete con nuestro río?», relató uno de los asistentes que presenció la instalación del equipo a las 7 de la mañana.
La reunión de este viernes es el más reciente capítulo de una lucha que, de acuerdo con investigaciones periodísticas previas como la publicada por Pie de Página, ha documentado la imposición de un megaproyecto cuyo costo se ha disparado de 3 mil 500 a 9 mil 700 millones de pesos, en medio de señalamientos de corrupción y contrataciones irregulares.
La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto, según la investigación, revela que la presa desviaría el 92% del caudal del río Atenco, trasladando la crisis hídrica a uno de los municipios más pobres de Zacatecas, mientras el agua se destinaría prioritariamente a «actividades industriales y productivas».
El Movimiento en Defensa del Territorio y del Río Atenco concluyó su jornada con una visita al afluente en la comunidad de Totonilco, reafirmando que su lucha no es por una compensación económica, sino por la defensa del derecho a la vida y la permanencia en su territorio. «Somos la voz de quien no la tiene, de quien no se puede defender: la naturaleza», sentenciaron.
Periodista independiente radicado en la ciudad de Querétaro. Creo en las historias que permiten abrir espacios de reflexión, discusión y construcción colectiva, con la convicción de que otros mundos son posibles si los construimos desde abajo.
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