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Un día de sentencias contra feminicidas en CDMX

Dos feminicidas fueron sentenciados este jueves en la capital mexicana. Una sentencia corresponde al paradigmático caso de Lesvy Berlín Osorio. Otro, al de la joven María Fernanda Cervantes

Texto: Daniela Rea y María Ruiz

Foto: María Ruiz

Este jueves se dictó formalmente la sentencia de 45 años de prisión al feminicida de Lesvy Berlín Rivera Osorio. En una audiencia que empezó tarde, a la que se le denominó como audiencia de lectura y explicación de sentencia, los jueces del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México retomaron los fallos de condena y reparación del daño para explicar la sentencia. 

Respecto a la reparación del daño lo que se estimó probado y justo fue una compensación monetaria de acuerdo con la Ley Federal de Trabajo por la pérdida de una vida y los gastos funerarios.

Los jueces dijeron que no había sustitutivo de la sanción, por ser grave. Tanto la familia de Lesvy Berlín como la defensa de Jorge Luis González avisaron que apelarán. Tienen un plazo de 10 días para impugnar o presentar su inconformidad ante un Tribunal de apelación.

La defensa de la familia de Lesvy solicitará el máximo grado de culpabilidad, una sentencia de 60 años; y para que, dentro de la reparación del daño, se reconozca el daño moral, no solamente lo que expresa la Ley Federal de Trabajo por la pérdida de una vida: “porque hay otros daños morales que tienen que ser nombrados y reconocidos”, explicó Sayuri Herrera”, abogada del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio. 

Durante el 2018 las autoridades de la Ciudad de México registraron 43 feminicidios, según cifras dadas al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Y entre enero y agosto del 2019, se habían registrado ya 33 casos.

‘No es lo que yo quería, pero estoy tranquila’

Mario “N” fue sentenciado a 35 años de prisión por el feminicidio de María Fernanda Cervantes Fernández, en la Ciudad de México. Ella tenía 17 años de edad y estudiaba criminalística en la Universidad de Ecatepec. 

María Fernanda vivía con su mamá Claudia Fernández en Ecatepec, pero los fines de semana se iba con su padre. El 24 de agosto del 2018, la joven acudió a casa de su papá a visitarlo, en la alcaldía Gustavo A. Madero. Llegó y estuvo ahí hasta el sábado 25, cuando salió por la noche a una tienda, en la esquina de la casa. Ya no volvió.

En la madrugada del domingo 26 de agosto fue encontrado el cuerpo de María Fernanda en un andador de la colonia. Su cuerpo estaba desnudo, tenía golpes en cara y cuerpo.

“Yo no quedé conforme, pero fue una sentencia que el MP desde un principio puso, el problema es que metieron su petición ellos como MP desde un inicio. El jueves les dijeron que este feminicidio era para 50 años, pero el MP lo pidió a 35 años”.

“No es lo que merecía mi hija, su vida no merecía eso, pero de eso a que los dejen libres… no quedé satisfecha, hubo inconformidad de mi parte, el caso de mi hija fue muy complicado legalmente, de repente el asesino metió el juicio abreviado, luego dijo que no, que era inocente y yo tenía mucho miedo de que saliera. Y escuchar que le dijeran culpable, que dictaran 35 años de prisión, que pague por cada uno de los golpes que le dio a mi hija. No es lo que yo quería, pero estoy tranquila, es un paso para la justicia de todas las mujeres de este país”, dijo la señora Claudia Fernández al concluir el proceso.

En octubre del 2018 funcionarios de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México detuvieron al acusado por feminicidio. Él tenía el teléfono de María Fernanda en el pantalón, además de que su chamarra tenía sangre. Tres testigos lo vieron atacándola.

Claudia Fernández relata que la noche del sábado 25 su hija acudió a una reunión en una vivienda cerca de la casa de su padre, donde estuvo hasta las tres de la madrugada, cuando tomó sus cosas para irse. Un hombre se ofreció a acompañarla a casa. Después, según testigos de la reunión, él volvió sudoroso, despeinado y nervioso. Y con el teléfono de María Fernanda.

La familia de Fernanda contó con defensor de oficio, con un abogado particular y finalmente con un asesor victimal.

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Reportera. Autora del libro “Nadie les pidió perdón”; y coautora del libro La Tropa. Por qué mata un soldado”. Dirigió el documental “No sucumbió la eternidad”. Escribe sobre el impacto social de la violencia y los cuidados. Quería ser marinera.

Foránea siempre, lo suyo es lo audiovisual y el periodismo es la vía por donde conoce y cuestiona al mundo.

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