Leyendo:
Te observo, Luna mía

El promontorio y el eco. Tres poemas inéditos de Eduardo Sierra Romero.

Autor: Eduardo Sierra Romero

Imágenes: María Ruiz

Grito hasta manifestar mi corazón sobre la palma

y que el eco me regrese tu existencia.

De tu manto viene la sumisión de las partículas elementales,

los arcos sacros del camino de las flores

deslizan sus persianas al compás de tus latidos.

Todas las explosiones detrás de mis caricias

seducen al incienso de tu cuerpo para brotar

esta noche en sintonía con las estrellas.

Me guío por tu caligrafía de luz en el vientre

donde mueren los inviernos,

y busco la verdad en la piedad de tu silencio.

¿Qué pureza le devuelve el guiño al romance

de La Luna?

Habítame en el resplandor de los incendios

y conserva mi cristal arrobamiento.

El placer de las orillas

Mi aliento recorre el laberinto

sobre la orilla donde baño tus pies

cuando el coral desnuda su apetito

y los dioses se ciernen al borde del colapso.

El oleaje suaviza la mirada

y mi postración de mármol

permea tus movimientos:

somos eternos en los rincones.

Quiebra la espuma el tejido del miedo,

teje la vista el anagrama de nuestros nombres

en la constelación del infinito.

Sigo tus pautas para el trazado de lo inmenso

en el lienzo primordial de tu espalda,

donde se ancla lo trivial y lo divino.

Una caricia de vuelta al mar

para sellar la reinvención de nuestro Sol 

en las últimas llamas periféricas en camino a nuestro centro.

Amanecemos

La coraza del camaleón se repliega a ceniza

en los fugaces lapsos de contacto.

La cereza de los tiempos

reducida al encuentro de lo nuestro.

El caudal pasional erosiona el acantilado

sobre el que se erige la visión del paraíso,

a su sombra se arremolina el peregrino

manifiesto por mi trueno.

Una semilla se distingue en la ausencia

de horizonte, un fruto omite el protocolo

del grillete de la sombra.

No se queja lo simétrico de la danza que

perpetuamos por segunda ocasión sobre el

tendido del sueño, y de la magia, y el arrobo.

Con el beso en tránsito,

ha de alcanzar lo temprano

y provocar el amanecer.

Entregas anteriores:

El capitán no es el capitán

Homenaje

Poeta y periodista. Me interesa el autoconocimiento y la exploración intuitiva de la realidad desde la perspectiva espiritual.

Foránea siempre, lo suyo es lo audiovisual y el periodismo es la vía por donde conoce y cuestiona al mundo.

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